Con media sanción en Diputados, el país se prepara para modificar su horario oficial en invierno y volver al huso GMT-4. La medida busca mejorar el descanso, el rendimiento escolar y reducir el consumo energético. Especialistas advierten que la medida podría mejorar el descanso, el rendimiento escolar y reducir el consumo energético.
En una sesión que se extendió hasta la madrugada del jueves, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó con 151 votos afirmativos el proyecto que propone modificar el huso horario oficial de Argentina, atrasando una hora los relojes durante el invierno. La iniciativa, impulsada por el diputado Julio Cobos, busca alinear el horario nacional con la luz solar real, reducir el consumo energético y mejorar la calidad de vida. Ahora el texto espera su tratamiento en el Senado, donde se definirá si el país retorna al huso GMT-4, que no se usa desde 1969.
El argumento central del proyecto es el “desfasaje histórico” entre la hora oficial actual (GMT-3) y el huso que geográficamente corresponde a la mayor parte del territorio argentino (GMT-4). Según Cobos, esta diferencia genera múltiples inconvenientes: desde un mayor gasto eléctrico hasta alteraciones en el rendimiento escolar y laboral. “Argentina se encuentra casi en su totalidad dentro del huso horario -4, pero seguimos usando el -3. Esto afecta la organización social y el bienestar de la población”, sostuvo el legislador durante el debate.
Uno de los puntos más destacados del proyecto es el impacto en el consumo energético. Estudios del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE) del CONICET, dirigidos por la doctora Andrea Pattini, estiman que el cambio permitiría reducir hasta un 40% el uso de iluminación artificial en aulas escolares durante las mañanas de invierno. “Un huso mal sincronizado con el ciclo natural de luz y oscuridad obliga a encender luces cuando aún no amaneció, lo que genera un gasto innecesario”, explicó Pattini.
El efecto en la salud y el rendimiento escolar también fue eje del debate. El antropólogo Gonzalo Iparraguirre, del Laboratorio del Tiempo, advirtió que “levantarse en invierno sin luz solar altera el ritmo circadiano, especialmente en niños y adolescentes”. Este desajuste puede derivar en problemas de concentración, fatiga crónica y bajo desempeño académico, según diversos estudios internacionales. En provincias del oeste, como Mendoza o San Juan, los alumnos inician sus jornadas en plena oscuridad, lo que agrava el fenómeno conocido como “jet lag social”.
Desde una perspectiva más amplia, el proyecto también apunta a coordinar el huso horario con países del Mercosur, como Brasil, Paraguay y Bolivia, que ya operan en GMT-4. Esta armonización facilitaría operaciones comerciales, bancarias y logísticas, además de reducir la fricción horaria en transacciones internacionales. “La diferencia horaria con nuestros socios regionales complica la operatoria diaria. Este cambio permitiría una mejor integración”, señalaron desde la Comisión de Relaciones Exteriores.
La propuesta contempla que el cambio de hora se realice el primer domingo de abril, cuando comenzaría el período invernal, y que se retorne al huso GMT-3 el primer domingo de septiembre, en coincidencia con el inicio del verano. Este esquema busca replicar el modelo de “horario de verano” utilizado en otros países, aunque con un enfoque más estable y adaptado a la geografía local. De aprobarse en el Senado, millones de argentinos deberán atrasar sus relojes una hora, lo que implicará amaneceres y atardeceres más tempranos.
Más allá de los beneficios técnicos, el debate sobre el cambio de huso horario en Argentina reabre una discusión de fondo: cómo las decisiones sobre el tiempo oficial impactan en la vida cotidiana, la salud pública y la organización social. En un contexto de crisis energética y creciente preocupación por el bienestar, la medida podría representar un ajuste menor en lo técnico, pero profundo en lo simbólico. Porque, como advierten los especialistas, vivir en sincronía con la luz natural no es solo una cuestión de eficiencia: es una forma de cuidar el cuerpo, la mente y el entorno.