Con la llegada de la primavera, este postre se vuelve el protagonista de la mesa. Una receta simple, rápida y deliciosa que aprovecha al máximo el sabor de la fruta fresca.
Con la llegada del calorcito, las frutillas se vuelven las reinas indiscutidas de las verdulerías. Frescas, rojas y jugosas, son la excusa perfecta para preparar algo rico y casero. Y si hay un postre que celebra su sabor y aroma de manera inigualable, ese es el budín de frutillas. Un clásico que, con su textura húmeda y esponjosa, se convierte en la merienda ideal, el compañero perfecto del mate o del café y una opción infalible para sorprender a la familia y amigos.
Lo mejor de este budín casero es su simplicidad. No se necesitan grandes habilidades de repostería ni ingredientes exóticos. Es una receta fácil que se hace en un par de pasos, ideal para quienes recién se inician en la cocina. El contraste entre la dulzura de la masa y el toque ligeramente ácido de las frutillas crea un equilibrio de sabores que es irresistible. Además, es un plato que se puede adaptar fácilmente, permitiendo a cada cocinero darle su toque personal.
Ingredientes:
- 200 gramos de frutillas frescas
- 150 gramos de manteca a temperatura ambiente
- 200 gramos de azúcar
- 2 huevos grandes
- 250 gramos de harina leudante (o harina 0000 con 1 cucharada de polvo para hornear)
- 100 cc de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Opcional: ralladura de 1 limón
Preparación:
- Precalentar el horno a 180°C. Enmantecar y enharinar un molde para budín.
- Lavar y secar bien las frutillas. Cortarlas en trozos pequeños y, si querés evitar que se vayan al fondo, pasarlas por un poco de harina.
- En un bol, batir la manteca blanda con el azúcar hasta obtener una crema. Agregar la esencia de vainilla, la ralladura de limón y los huevos de a uno, batiendo bien después de cada adición.
- Incorporar la mitad de la harina tamizada y la mitad de la leche, mezclando con una espátula. Repetir el proceso con el resto de la harina y la leche, hasta obtener una masa homogénea.
- Sumar los trozos de frutilla a la preparación e integrarlos suavemente.
- Verter la mezcla en el molde y llevar al horno precalentado por unos 40-50 minutos. Para saber si está listo, pinchar con un palillo en el centro; si sale seco, ¡ya está!
- Una vez cocido, dejar entibiar en el molde por 10 minutos antes de desmoldarlo sobre una rejilla para que se enfríe por completo.
La especialista en pastelería, Valeria Monge, recomienda un truco para un budín de frutillas perfecto: “El secreto para que quede bien húmedo y con sabor es no sobrebatir la masa una vez que se incorpora la harina. Hay que mezclar lo justo y necesario para que no se desarrolle el gluten y quede una miga más suave”. Otro tip es espolvorear la superficie con azúcar antes de hornear para crear una costra dorada y crocante.
Esta receta es ideal por tener ingrediente fáciles de conseguir que se encuentran en cualquier supermercado o verdulería. Con su sencillez, representa la esencia de la cocina de la abuela, esa que siempre nos regala un momento de alegría y nostalgia. Es una excusa perfecta para disfrutar de las frutillas de temporada y compartir una pausa dulce en el día.