Un proyecto para derogar la ley de precio único del libro volvió a encender el debate en el sector editorial. La propuesta busca eliminar la regulación que establece que un mismo libro debe venderse al mismo precio en todo el país, permitiendo que cada librería o cadena comercial defina libremente sus valores.
La normativa vigente garantiza que un libro tenga el mismo precio sin importar dónde se compre. El objetivo es que la competencia entre librerías no esté basada en descuentos, sino en la calidad de la atención, la variedad de títulos, las recomendaciones de los libreros y la oferta cultural que cada comercio puede brindar.
Si la iniciativa prospera, un mismo ejemplar podría tener distintos precios según el lugar de venta. Desde el Gobierno sostienen que la medida busca fomentar la competencia y desregular el mercado. Sin embargo, libreros, editores y representantes de editoriales independientes aseguran que el impacto sería muy diferente.
Temor por el futuro de las librerías independientes
Desde el sector advierten que las principales perjudicadas serían las librerías de barrio y las editoriales independientes, ya que las grandes cadenas tendrían mayor capacidad para negociar descuentos por volumen y ofrecer precios más bajos.
Según explican, esto haría prácticamente imposible competir en igualdad de condiciones, ya que los comercios más pequeños no cuentan con el mismo poder de compra ni con la estructura financiera para sostener promociones agresivas.
Además, remarcan que el libro no debe ser considerado únicamente como un producto comercial, sino también como un bien cultural que sostiene una amplia cadena de trabajo integrada por editores, traductores, correctores, diseñadores gráficos, imprentas, distribuidores y transportistas, entre otros actores.
Advierten sobre una posible concentración del mercado
Quienes rechazan la derogación sostienen que la ley actual evita que las grandes cadenas absorban a las librerías familiares mediante una guerra de precios.
En ese sentido, señalan que las empresas con mayor capacidad económica podrían vender temporalmente por debajo de los márgenes habituales para desplazar a los pequeños comercios. Una vez reducida la competencia, afirman, tendrían mayor poder para fijar los precios y concentrar la oferta editorial.
También sostienen que el riesgo no solo alcanzaría a las librerías, sino también a la diversidad de títulos disponibles para los lectores, ya que el mercado podría terminar privilegiando únicamente los libros con mayor rentabilidad.
La competencia, aseguran, debe pasar por el servicio
Para las editoriales independientes, el precio único representa una herramienta que garantiza condiciones de competencia más equilibradas.
Desde el sector consideran que la verdadera diferencia entre una librería y otra debe estar en el asesoramiento, el conocimiento del librero, la recomendación personalizada de lecturas y la diversidad de autores y editoriales disponibles, y no exclusivamente en quién ofrece el precio más bajo.
Mientras el proyecto comienza a generar debate, libreros y editores insisten en que la eventual eliminación del precio único podría favorecer a un reducido grupo de grandes cadenas y acelerar la concentración del mercado del libro en Argentina.