El colectivo de larga distancia que viajaba hacia Buenos Aires terminó desplomándose desde la altura del arroyo La Guardia. Los pasajeros describieron escenas de pánico y confirmaron que las ráfagas de viento fueron decisivas en el accidente.
La madrugada del viernes se convirtió en un momento de tensión y angustia en Carmen de Areco, cuando un micro de la empresa Vía TAC perdió el control en plena tormenta y cayó desde un puente de la Ruta Nacional 7, a la altura del kilómetro 135. El vehículo, que trasladaba a unos veinte pasajeros desde Córdoba y San Luis hacia la Ciudad de Buenos Aires, se precipitó más de seis metros hasta el cauce del arroyo La Guardia, generando un operativo de emergencia inmediato.
El saldo fue de 18 personas heridas, entre ellas un bebé y un niño, que fueron trasladados al hospital provincial de la localidad. Los médicos confirmaron que todos evolucionan favorablemente y que no hubo víctimas fatales, aunque una mujer sufrió lesiones más complejas en un brazo. Los choferes también recibieron asistencia y se encuentran fuera de peligro.
La hipótesis principal apunta a las condiciones climáticas extremas que azotaban la zona en ese momento. Fuertes ráfagas de viento, lluvia intensa y caída de granizo complicaron la circulación en la ruta. “Una ráfaga nos hizo volcar. Fueron segundos de caos”, relató Maximiliano, uno de los pasajeros, quien logró salir por sus propios medios y describió la escena como un golpe seco seguido de gritos y desesperación.
El jefe de Defensa Civil, Fabián Maira, confirmó que el operativo de rescate se desplegó de inmediato y destacó que “por suerte no se tuvo que lamentar víctimas fatales”. En paralelo, el intendente Darío Villagrán se hizo presente en el lugar para coordinar la asistencia y garantizar el traslado de los heridos. La ruta permaneció cortada durante varias horas mientras se realizaban las tareas de remoción del vehículo y limpieza del sector.
El episodio también generó confusión inicial respecto a uno de los choferes, de quien se dijo que había saltado del micro en movimiento. Más tarde se aclaró que descendió tras el vuelco y caminó hasta una estación de servicio cercana para pedir ayuda, lo que explica su ausencia en los primeros minutos del operativo.
Este accidente vuelve a poner en debate la seguridad vial en rutas nacionales y la necesidad de reforzar protocolos ante fenómenos climáticos extremos. La Ruta 7, uno de los corredores más transitados del país, ha sido escenario de múltiples siniestros en los últimos años, lo que suma preocupación entre autoridades y usuarios.
La investigación oficial se centra ahora en determinar con precisión cómo influyeron las ráfagas de viento en la maniobra del colectivo y si existieron otros factores que agravaron la situación. Mientras tanto, los pasajeros y sus familias agradecen que, pese a la magnitud del vuelco, todos los heridos estén fuera de peligro.