Los análisis realizados en laboratorios internacionales determinaron que el virus detectado en el crucero pertenece a esta variante considerada la más peligrosa por su capacidad de transmisión entre personas. El hallazgo refuerza la alerta epidemiológica en la Patagonia y explica la rápida propagación del brote en alta mar.
La confirmación de que el brote corresponde a la variante Andes del hantavirus marca un punto crítico en la investigación internacional. Esta cepa, también conocida como patagónica, es la única documentada con transmisión interhumana, lo que la diferencia de otras variantes que solo se contagian por contacto con roedores infectados.
El crucero MV Hondius, que había partido desde Ushuaia, se convirtió en epicentro de la emergencia sanitaria. Tres pasajeros fallecieron y varios más fueron evacuados de urgencia hacia Europa y África, tras presentar síntomas compatibles con el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad de alta letalidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la cepa identificada es la misma que circula en el sur de Argentina y Chile, donde se han registrado brotes en comunidades rurales y zonas de contacto estrecho con roedores. La capacidad de transmisión entre humanos explica la velocidad con la que se expandió el contagio dentro del crucero.
Autoridades sanitarias de Países Bajos, España, Sudáfrica y Suiza intervinieron para atender a los pacientes evacuados y contener la propagación. En paralelo, los ministerios de Salud de Argentina y Chile reforzaron la vigilancia epidemiológica en la Patagonia, donde la variante Andes es endémica.
Expertos subrayan que, aunque el riesgo para la población general es bajo, la variante Andes requiere medidas estrictas de aislamiento y seguimiento de contactos. Su capacidad de transmisión interhumana convierte cada brote en un desafío sanitario de gran escala.
La tragedia del MV Hondius expone la peligrosidad de la variante Andes del hantavirus, originaria de la Patagonia argentina y chilena. La combinación de alta mortalidad, contagio entre personas y expansión internacional convierte este episodio en un caso de relevancia mundial que obliga a reforzar la prevención y vigilancia epidemiológica.