La evidencia científica muestra que al dejar la semaglutida se recupera gran parte del peso perdido. Médicos argentinos remarcan que la obesidad es una enfermedad crónica y que el tratamiento debe ser integral, con cambios de hábitos y supervisión profesional.
El debate sobre las drogas para adelgazar se intensificó tras la publicación de un estudio en Clinical Medicine, que reveló que quienes suspenden la semaglutida recuperan hasta el 75% del peso perdido en el largo plazo. El hallazgo expone el fuerte “efecto rebote” y la necesidad de protocolos claros para acompañar a los pacientes.
La Dra. Juliana Mociulsky, endocrinóloga y coordinadora del Comité de Obesidad de la Sociedad Argentina de Diabetes, explicó: “Según ensayos clínicos, la semaglutida en dosis de 2,4 mg alcanza al año un 18% de descenso de peso. Pero usar esta droga sin seguimiento médico, además de generar un riesgo para la salud, probablemente no tenga resultados. No es algo mágico”.
Por su parte, la Dra. Mónica Katz, especialista en nutrición y fundadora del Equipo de Trastornos Alimentarios del Hospital Durand, advirtió: “Esto no es magia. Es un tratamiento médico, con aval científico sólido, que debe ir acompañado por educación alimentaria, movimiento diario y un abordaje emocional”.
Las estadísticas refuerzan la preocupación: en Argentina, 7 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad, lo que incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. A nivel mundial, la Federación Mundial de la Obesidad estima que 1.100 millones de personas viven con obesidad y que la cifra seguirá creciendo.
La Dra. Florencia Soto, del Hospital Oñativia en Salta, subrayó: “No es que hoy te vas a poner el inyectable y chau obesidad. Va más allá de eso, y la indicación de esta medicación tiene que estar prescrita por un profesional de la salud. La obesidad requiere un tratamiento multidisciplinario”.
El cardiólogo Jorge Tartaglione también destacó la importancia de la semaglutida, pero con advertencias: “Es una gran herramienta para combatir la obesidad, pero no debe comprarse de forma clandestina. Siempre hay que consultar con el médico”.
En conclusión, los especialistas coinciden en que la semaglutida representa un avance en el tratamiento de la obesidad, pero remarcan que no puede tomarse porque sí. La obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que exige un abordaje integral con nutrición, actividad física, apoyo psicológico y supervisión médica constante.