El Arzobispado de San Juan y la Universidad Nacional de San Juan iniciaron una investigación inédita para determinar, mediante documentos históricos, si la Difunta Correa existió realmente. El estudio intentará reconstruir la vida de Deolinda Correa
La historia de la Difunta Correa atraviesa generaciones, promesas y peregrinaciones. Su santuario en Vallecito recibe miles de fieles cada año y su imagen se convirtió en símbolo de fe popular en todo el país. Sin embargo, más de 180 años después del origen de la leyenda, un equipo de investigadores buscará comprobar si realmente existió María Antonia Deolinda Correa.
La iniciativa fue impulsada de manera conjunta por el Arzobispado de San Juan y la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), a través de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes. El objetivo será revisar documentos eclesiásticos, registros civiles y archivos históricos para intentar encontrar evidencia concreta sobre la mujer que dio origen a uno de los cultos populares más convocantes de Argentina.
Una investigación histórica inédita sobre la Difunta Correa
El proyecto, denominado “Localización Documental referido a la Difunta Correa”, podría extenderse entre dos y tres años. Participan historiadores, docentes, investigadores, estudiantes y especialistas en archivos históricos.
Según explicaron desde el equipo de trabajo, la intención es aportar respaldo documental y científico a una historia que hasta ahora se sostuvo principalmente a través de la tradición oral.
El sacerdote e historiador José Juan García, uno de los integrantes de la investigación, explicó que el trabajo apunta a reconstruir datos concretos sobre la vida de Deolinda Correa y de su supuesto hijo, Baudilio Bustos Correa.
Para eso, comenzaron a revisar partidas de nacimiento, bautismo, casamiento y antiguos registros parroquiales de San Juan y otras provincias vinculadas a la historia.
Qué documentos buscan los investigadores
La investigación se concentra especialmente en archivos históricos de parroquias de San Juan, aunque también se realizan consultas en La Rioja y Córdoba.
Uno de los datos que despertó mayor interés apareció en antiguos ejemplares del diario sanjuanino El Zonda, publicados en 1865. Allí se menciona a un hombre llamado Baudilio Bustos Correa, quien ofrecía en venta una vivienda antes de mudarse a Córdoba.
Los investigadores analizan si ese hombre podría tratarse del hijo asociado a la leyenda de la Difunta Correa. El apellido compuesto coincide con el relato popular: Bustos por el padre y Correa por la madre. Además, el equipo trabaja junto a la plataforma internacional FamilySearch, que facilitó el acceso a documentos históricos digitalizados para profundizar el rastreo.
Quién es la Difunta Correa
La tradición popular sostiene que Deolinda Correa vivía junto a su esposo, Clemente Bustos, durante las guerras civiles argentinas del siglo XIX. Según el relato más difundido, el hombre fue reclutado por una montonera federal y la mujer decidió seguirlo por el desierto sanjuanino cargando a su hijo pequeño y con escasas provisiones.
Durante el trayecto, agotada por el hambre, la sed y el cansancio, Deolinda murió en medio del desierto. Tiempo después, unos arrieros encontraron el cuerpo sin vida de la mujer, pero descubrieron que el bebé seguía vivo alimentándose de su pecho.
Ese episodio fue considerado el primer milagro de la Difunta Correa y dio origen a una devoción que con el paso de los años se expandió por todo el país.

Actualmente, el santuario ubicado en Vallecito, San Juan, recibe millones de visitantes y peregrinos provenientes de distintos puntos de Argentina y países vecinos como Chile, Bolivia y Paraguay.
En el lugar se levantaron capillas, altares y espacios donde los fieles dejan ofrendas, especialmente botellas de agua, símbolo asociado a la sed que habría sufrido Deolinda antes de morir. La figura de la Difunta Correa también se convirtió en un ícono de las rutas argentinas, donde es habitual encontrar pequeños altares levantados por camioneros y viajeros.
La Iglesia aclaró que la fe popular no está en discusión
Desde el Arzobispado aclararon que el objetivo de la investigación no es cuestionar la devoción popular ni modificar la fe de los creyentes. “Si no encontramos documentación fehaciente, eso no significa que la Difunta Correa no haya existido. Solo podremos afirmar que no hallamos pruebas concluyentes”, explicó el padre García.
Además, remarcaron que la devoción continuará vigente más allá del resultado de la investigación. Mientras tanto, el estudio histórico avanza con la expectativa de encontrar nuevas pistas sobre una de las figuras más emblemáticas de la religiosidad popular argentina.