Murió Nora Cortiñas, de Las Madres de Plaza de Mayo

Murió Nora Cortiñas, de Las Madres de Plaza de Mayo

La referente de los derechos humanos murió este jueves a los 94 años. Quien nunca claudicó en la búsqueda de su hijo Carlos Gustavo Cortiñas, hoy se apagó.

Fue la cofundadora y presidenta de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, y por su inclaudicable lucha por los Derechos Humanos se convirtió en un emblema para toda la Argentina. Este jueves a la tarde, Nora Cortiñas, la mujer del pañuelo blanco en la cabeza y del verde en su muñeca murió. Jamás dejó de buscar a su hijo Carlos Gustavo Cortiñas a quien el gobierno militar de 1976 desapareció.

“La familia de Nora Irma Morales de Cortiñas comunica su fallecimiento en el día de la fecha, a los 94 años de edad”, con esas palabras su familia comunicó a los medios su fallecimiento.

“Norita había sido intervenida quirúrgicamente el pasado 17 de mayo en el Hospital de Morón por una hernia que se sumó a otras patologías que agravaron el cuadro”, dice además el texto. Luchó allí también. Todo lo que pudo. Y murió. Aunque la muerte tampoco la vencerá del todo: Nora Cortiñas quedará para siempre en la memoria popular por ser uno de los emblemas más significativos de la lucha por los Derechos Humanos, junto a Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini o Taty Almeida, entre muchas otras.

Nació en 1930 y hasta 1977 su vida fue más o menos como la de todo el mundo. Pero la mañana del 15 de abril de ese año, patotas paramilitares que operaban para la dictadura secuestraron y desaparecieron a su hijo Gustavo, que estaba casado y tenía un hijo, en la estación de trenes Castelar. Nunca más se vieron.

Nunca logró saber cuál fue el destino de Carlos Gustavo, pero siempre entendió que la Plaza de Mayo era el lugar desde donde reclamarle explicaciones al poder político. Y si bien de Gustavo no se supo nada más, sí quedó calro que dio a luz a una nueva madre, con la M mayúscula, que desde ese día no paró de buscar y reclamar. Con cada ronda en Plaza de Mayo a lo largo del tiempo, su pequeño cuerpo tomó forma de símbolo; Nora se agigantó y se transformó en “Norita”, un emblema.

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