El gobierno británico anunció que reemplazará los aviones cazas Typhoon desplegados en el archipiélago por modelos más modernos en 2027. La decisión llega en medio de la tensión con Argentina, que impulsa sanciones a petroleras y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
El Reino Unido confirmó que renovará su flota aérea en las Islas Malvinas, reemplazando los actuales Typhoon Tranche 1 por unidades Tranche 2 hacia fines de noviembre de 2027. La medida, comunicada en el Parlamento británico, busca reforzar la capacidad de defensa en el Atlántico Sur y responde a un contexto de creciente tensión diplomática con Argentina.
Los nuevos cazas cuentan con mejoras sustanciales en radar, aviónica y armamento, incluyendo la posibilidad de operar misiles Storm Shadow, Brimstone y Meteor, lo que amplía el alcance y la precisión de las operaciones militares. Los aviones actualmente desplegados serán retirados del servicio y desguazados al regresar al Reino Unido, marcando el cierre de una etapa en la estrategia británica en la región.
La decisión se complementa con un contrato de 1.725 millones de libras destinado a garantizar repuestos, motores y asistencia técnica para las fuerzas británicas en Malvinas y Ascensión. El acuerdo, con vigencia inicial de tres años y posibilidad de extenderse hasta 2031, asegura la continuidad logística de la denominada “white fleet”, compuesta por vehículos militares de apoyo.
En paralelo, el gobierno argentino encabezado por Javier Milei anunció sanciones a empresas petroleras que operan en las islas sin autorización de Buenos Aires y avanzó con la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, considerada estratégica para reforzar la presencia nacional en el Atlántico Sur. Además, el presidente presentó un proyecto de ley de soberanía nacional y destacó que “las Malvinas son argentinas por historia y por derecho”.
El canciller Pablo Quirno reiteró la voluntad de Argentina de retomar negociaciones bilaterales para alcanzar una solución pacífica y definitiva, mientras que el gobierno británico de Andy Burnham reafirmó que “las Malvinas son británicas porque los isleños eligen ser británicos”, descartando cualquier instancia de diálogo sobre soberanía.
La situación se complejiza con el rol de Estados Unidos. Declaraciones de Donald Trump sugirieron una revisión de las posturas históricas de Washington, interpretadas en Buenos Aires como un posible aval tácito a las iniciativas argentinas.