Rodeada de velas y aún con manchas de sangre: así está la escuela de Santa Fe tras la tragedia

Rodeada de velas y aún con manchas de sangre: así está la escuela de Santa Fe tras la tragedia

San Cristóbal

Tras el ataque de un alumno que mató a un adolescente de 13 años, la escuela de San Cristóbal, permanece con velas encendidas, mensajes de despedida y rastros de sangre, en medio de una conmoción que impacta a toda Santa Fe y al país.

La provincia de Santa Fe atraviesa horas de profunda conmoción tras el brutal ataque ocurrido en la Escuela Normal Mariano Moreno N°40, en la ciudad de San Cristóbal, donde un alumno armado asesinó a un compañero de 13 años y dejó varios heridos. A horas del hecho, el establecimiento educativo permanece rodeado de velas, mensajes y muestras de dolor, mientras en su interior todavía se observan manchas de sangre, reflejo de una escena que marcó a toda la comunidad.

Una escena marcada por el dolor: velas, silencio y conmoción

Durante la noche posterior al ataque, vecinos, familiares y estudiantes se acercaron a la escuela para rendir homenaje a la víctima. El frente del edificio se transformó en un espacio de despedida, con velas encendidas, cartas y muestras de afecto.

El impacto emocional es profundo en una ciudad de poco más de 16 mil habitantes, donde “todos se conocen” y el dolor atraviesa a toda la comunidad educativa.

Dentro del establecimiento, algunas imágenes resultan especialmente fuertes: rastros de sangre en el ingreso, vidrios dañados y objetos que quedaron en el lugar tras la huida desesperada de los alumnos.

Cómo fue el ataque en la escuela de San Cristóbal

El hecho ocurrió durante la mañana, cuando un adolescente de 15 años ingresó armado al establecimiento y comenzó a disparar. Según la reconstrucción, efectuó al menos cinco detonaciones, generando una escena de pánico, corridas y gritos.

La víctima fatal fue Ian Cabrera, de 13 años, un estudiante muy querido en la comunidad. Además, otros ocho alumnos resultaron heridos, algunos por impactos de bala y otros por lesiones sufridas durante la huida.

Las cámaras de seguridad registraron el momento en que decenas de estudiantes escapaban del lugar, saltando cercos y corriendo hacia la calle en medio de la desesperación.

El caso golpeó de lleno a San Cristóbal, una localidad con características de pueblo, donde las familias se conocen y comparten espacios cotidianos. La víctima pertenecía a una familia reconocida en la ciudad, lo que profundizó el impacto social. Era un adolescente activo, deportista y muy querido por sus compañeros.

El agresor, también menor de edad, no tenía antecedentes de conducta violenta en la escuela, lo que generó aún más interrogantes sobre lo ocurrido

La causa está en plena investigación y, si bien se analizan distintas hipótesis, una de las líneas apunta a un contexto intrafamiliar complejo del atacante. También se investiga cómo ingresó el arma al establecimiento y si hubo señales previas que podrían haber anticipado el hecho.

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