La firma de galletitas cerró de manera abrupta su planta en Chascomús, dejó sin trabajo a 27 empleados y plantea solo una “compensación económica” en lugar de la indemnización legal.
La empresa de galletitas Tía Maruca cerró de manera sorpresiva su planta en la localidad bonaerense de Chascomús y dejó a sus 27 empleados desafectados, sin telegrama de despido y sin la indemnización correspondiente. En su lugar, la compañía comunicó que solo recibirán una “compensación económica”, lo que generó malestar e incertidumbre entre los trabajadores.
El anuncio se realizó el jueves al mediodía, cuando el director de Recursos Humanos notificó al personal que la fábrica ubicada en Washington y Remedios de Escalada cerraba sus puertas de forma inmediata. Horas después, dos camiones retiraron toda la materia prima e insumos de la planta, un hecho que acrecentó la preocupación de los empleados por el vaciamiento y la falta de garantías para las futuras negociaciones.
Si bien aún no recibieron los telegramas formales, los trabajadores denuncian que quedaron cesanteados sin derechos asegurados y reclaman que se cumpla con el pago de la indemnización que marca la ley.
El viernes se llevó a cabo una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense, convocada en principio por el atraso en el pago del medio aguinaldo, pero que terminó girando hacia el conflicto por el cierre definitivo de la planta.
En agosto cerró la planta de San Juan
Este no es un hecho aislado: en agosto, la compañía ya había decidido cerrar su establecimiento en San Juan, dejando a decenas de familias sin empleo en medio de la difícil situación económica del país.
En agosto suspendió esta semana la producción en su planta de Albardón, San Juan, donde trabajaban unos 300 empleados. Según denunció el gremio, hubo demoras en el pago de salarios, mientras que la compañía sostuvo en su momento, que se trató de una parada planificada por mantenimiento y montaje.
La planta de Albardón, conocida en la zona como Dilexis, tiene una larga historia: perteneció a PepsiCo hasta 2020, cuando allí se elaboraban las galletitas Toddy. Antes había sido parte del grupo Sasetru y, posteriormente, del empresario panadero Carlos Preiti, exdueño de Fargo.
En 2024, el 50% del paquete accionario de Tía Maruca fue adquirido por Argensun Foods, empresa líder en girasol confitero y fabricante de las semillas Pipas. La operación buscó relanzar la producción, con una meta de 20.000 toneladas de galletitas al año. El otro 50% de la compañía sigue en manos de su fundador, Alejandro Ripani, que continúa participando activamente en la gestión.
En agosto, Argensun remarcó que la pausa productiva “no está vinculada con la caída del consumo” y que la compañía mantiene sus niveles de fabricación, aunque reconocieron que algunos productos de mayor precio tuvieron menos ventas, mientras que las líneas más económicas crecieron en demanda.