“Tuve un marido que nunca me ayudó en nada”:  la cruda confesión de Maru Botana

“Tuve un marido que nunca me ayudó en nada”: la cruda confesión de Maru Botana

¡Bomba!

En una entrevista íntima, la cocinera y conductora repasó su vida familiar: el sueño cumplido de ser madre de ocho hijos, la dinámica con su esposo, y el dolor irreparable por la muerte de Facundo. Entre resiliencia, fe y trabajo, reconstruyó cómo logró sostenerse en medio de la adversidad.

Maru Botana se mostró sin filtros y dejó frases que impactaron. En una entrevista íntima, la reconocida pastelera habló de su maternidad numerosa, de la dinámica con su marido Bernardo Solá y de la tragedia que marcó su vida: la muerte de su hijo Facundo en 2008.

Desde chica, Botana soñaba con una familia grande. “Toda mi vida soñé con ser mamá de muchos”, recordó. Ese deseo se convirtió en realidad con ocho hijos que hoy tienen entre 14 y 27 años. Para ella, la hermandad es un valor central: asegura que sus hijos crecieron unidos, sin peleas graves, y que esa unión fue clave para atravesar momentos difíciles.

Uno de los pasajes más comentados fue su referencia al rol de su esposo. “Tuve un marido que nunca me ayudó en nada. Se iba al campo y yo hacía todo sola”, confesó. Según relató, Solá le había advertido desde el inicio que estaría fuera de martes a viernes, y ella aceptó esa rutina como parte del acuerdo de pareja. Lejos de plantearlo como un reclamo, lo naturalizó y se hizo cargo de la crianza y la organización doméstica.

El relato más conmovedor llegó cuando recordó la muerte de su hijo Facundo, de seis meses, mientras ella estaba en San Martín de los Andes: “Se me apagó la luz. Fue un puñal en el corazón, nunca lo pude elaborar”, dijo. Botana explicó que trataba de llorar en otro lado para no quebrarse frente a sus hijos, quienes vivieron la situación con distintas interpretaciones: “Sofi me decía: ‘Está arriba con la Virgen’”.

La conductora contó que volver a trabajar apenas quince días después fue fundamental para sostenerse. “A los 15 días empecé a trabajar y me recontra ayudó. Siempre recomiendo no dejar las cosas”, señaló. También destacó el apoyo del público y de un blog anónimo llamado Fuerza Maru, que se convirtió en compañía diaria en medio del duelo.

Botana reconoció que la fe fue un sostén clave. Leyó a autores como Elisabeth Kübler-Ross y Brian Weiss, quienes le dieron herramientas para transitar la pérdida. Sin embargo, admitió que nunca logró encajar la muerte de Facundo en un “para qué”: “El angelito me parece un premio consuelo. Para mí fue siempre un deseo enorme de ser mamá y esto fue un puñal en el corazón”.

La cocina también apareció como refugio. Para ella, cocinar es una extensión de la maternidad: “Cocinar es como maternar, es mimar con la comida”. En su casa, las cenas y los postres son rituales que fortalecen la unión familiar y que transmiten un legado de dulzura y compañía.

A lo largo de la charla, Botana dejó en claro que su historia está atravesada por la resiliencia. Eligió ser madre de muchos, aceptó criar sola y enfrentó la pérdida más dolorosa con trabajo, fe y el amor de sus hijos. “La hermandad es lo más grande que hay. No estás solo nunca más”, resumió.

Con estas declaraciones, Maru Botana volvió a mostrar que detrás de la figura pública hay una mujer que construyó su vida entre la dulzura de la cocina, la fortaleza de la maternidad y la capacidad de reinventarse frente al dolor.

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