Vinagre y sal: no lo pongas en la mesa… usalo en el balde

Vinagre y sal: no lo pongas en la mesa… usalo en el balde

Hogar

Una técnica ancestral vuelve a ganar terreno en los hogares argentinos: limpiar el piso con estos elementos no solo combate la suciedad, sino que también promete renovar el ambiente y alejar las malas vibras.

El uso de vinagre y sal para limpiar pisos se posiciona como una alternativa efectiva y accesible para quienes buscan limpieza de energías y mugre. Esta mezcla, que combina propiedades desinfectantes con un fuerte simbolismo espiritual, se ha convertido en tendencia en redes sociales y portales especializados. Según una encuesta realizada por el sitio Bioguia en 2024, el 63% de los hogares latinoamericanos incorporaron al menos una vez este método en sus rutinas de limpieza.

Desde el punto de vista práctico, el vinagre blanco actúa como un potente antibacteriano natural, mientras que la sal gruesa funciona como abrasivo y neutralizador de olores. “La combinación de ambos permite remover manchas difíciles y desinfectar sin recurrir a químicos agresivos”, explica la ingeniera química Mariana Gutiérrez, especialista en limpieza ecológica. Además, destaca que esta fórmula es ideal para pisos cerámicos, aunque no se recomienda en superficies de madera por su efecto corrosivo.

Pero el fenómeno va más allá de la higiene. En el plano energético, esta práctica tiene raíces profundas en tradiciones orientales como el Feng Shui. “Limpiar con sal y vinagre no solo purifica el espacio físico, sino que también ayuda a liberar cargas emocionales y energías estancadas”, señala el terapeuta holístico Tomás Ríos, quien recomienda realizar el ritual al menos una vez por semana. Según sus pacientes, los efectos se perciben en el estado de ánimo, la calidad del sueño y la armonía familiar.

Clara, una vecina de Villa Nueva, cuenta que tras una separación difícil comenzó a limpiar su casa con esta mezcla. “Sentía el ambiente pesado, como si todo estuviera detenido. Después de la primera limpieza, dormí mejor y me sentí más liviana”, relata. Historias como la suya se multiplican en foros y comunidades espirituales, donde se comparte el paso a paso del ritual: mezclar medio litro de vinagre blanco con media taza de sal gruesa en agua caliente y trapear desde el fondo hacia la puerta principal.

Los beneficios también se extienden al plano económico. En un contexto de inflación sostenida, optar por productos caseros representa un ahorro significativo. Un litro de vinagre cuesta en promedio $1700 y un kilo de sal ronda los $1300, muy por debajo de los limpiadores industriales. “Es una solución sustentable, económica y eficaz”, resume Gutiérrez, quien promueve el uso de ingredientes naturales en su consultora de higiene doméstica.

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