La repentina muerte del Indio Solari expuso la gravedad de esta emergencia neurológica. Los especialistas advierten que identificar los síntomas en segundos y acudir de inmediato al hospital puede marcar la diferencia entre la recuperación y un desenlace fatal.
El fallecimiento de Carlos “Indio” Solari a los 77 años por un ACV hemorrágico puso en agenda un tema de salud pública que afecta a miles de personas cada año en Argentina. Este tipo de accidente cerebrovascular, menos frecuente que el isquémico pero más grave, ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca un sangrado interno que daña rápidamente las neuronas.
Los neurólogos explican que la característica principal de estos episodios es su aparición súbita: el paciente pasa de estar bien a presentar un déficit neurológico en cuestión de segundos. Los síntomas más comunes incluyen parálisis en la cara o extremidades, dificultad para hablar o comprender el lenguaje, alteraciones visuales y pérdida de coordinación. En algunos casos puede aparecer un dolor de cabeza intenso y repentino.
La recomendación es clara: ante cualquier signo de alarma se debe acudir de inmediato a un centro de salud. Cada minuto cuenta, ya que por cada minuto de isquemia cerebral mueren aproximadamente dos millones de neuronas. Los especialistas insisten en que no hay que esperar a que los síntomas se “pasen” ni acostarse, porque eso retrasa la atención y reduce las posibilidades de recuperación.
En cuanto a la prevención, el 90% de los ACV se relacionan con factores de riesgo modificables. Entre ellos se destacan la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el sedentarismo. Controlar la presión, realizar chequeos médicos periódicos y mantener hábitos saludables son medidas fundamentales para reducir la incidencia de estos eventos.
El neurólogo Santiago Pigretti lo resume con contundencia: “La prevención es la herramienta fundamental: conocer nuestra presión, colesterol, diabetes y evitar el cigarrillo”. Además, descartó que el Parkinson, enfermedad que padecía Solari, haya tenido relación directa con el desenlace: “Son dos entidades diferentes que han coexistido pero una no predispone a la otra”.
Respecto al tratamiento, la ventana crítica para aplicar terapias sistémicas es de cuatro horas y media desde la aparición de los síntomas. En algunos casos se requieren procedimientos más complejos, como cateterismos o cirugías, para contener el daño. La rehabilitación, que comienza a las 24 horas, es otro pilar esencial para recuperar funciones motoras y del lenguaje.
Síntomas principales de un ACV hemorrágico
- Dolor de cabeza súbito: aparece de forma intensa y repentina, sin causa aparente.
- Debilidad o parálisis: afecta la cara, un brazo o una pierna, generalmente de un solo lado del cuerpo.
- Alteraciones en el habla: dificultad para articular palabras (disartria) o para comprender y expresarse (afasia).
- Problemas visuales: visión doble, pérdida súbita de visión parcial o total.
- Pérdida de coordinación: dificultad para caminar, mareos o pérdida del equilibrio.
- Confusión o desorientación: cambios abruptos en el estado de conciencia, somnolencia o pérdida de conocimiento.
- Náuseas y vómitos: pueden acompañar el cuadro, sobre todo en casos graves.

La edad también juega un papel importante. A mayor tiempo de exposición a factores de riesgo, mayor es el daño acumulado en los órganos y más difícil resulta la recuperación. Por eso, los especialistas insisten en que la conciencia social sobre el ACV debe ser tan fuerte como la que existe respecto al infarto cardíaco. Reconocer los síntomas y actuar rápido puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.