Los límites de la cirugía estética: cuando el cambio se vuelve obsesión

Los límites de la cirugía estética: cuando el cambio se vuelve obsesión

En una entrevista en el programa Cada Tarde de Canal 9 Televida, el cirujano plástico Gustavo Constanzo analizó casos poco comunes y advirtió sobre la importancia de acudir a profesionales certificados. Su mirada abre el debate sobre las modas, las intervenciones “extrañas” y el riesgo de perder la naturalidad en la búsqueda de transformarse.

La cirugía estética atraviesa un momento de auge marcado por las redes sociales y las modas pasajeras. Sin embargo, detrás de cada intervención existe un debate profundo sobre los límites. En diálogo con el programa Cada Tarde de Canal 9 Televida, el cirujano plástico Gustavo Constanzo explicó que el verdadero desafío no está en la técnica, sino en la capacidad de los profesionales de decir “no” cuando la demanda es excesiva o riesgosa.

Constanzo repasó casos poco comunes que generan sorpresa incluso en el ámbito médico. Desde la reducción de lóbulos de las orejas hasta cirugías insólitas como las orejas de elfo, la modificación de las líneas de la mano para “extender la fortuna” o la fractura de fémur para aumentar centímetros de altura. “Eso sí es raro”, reconoció, y subrayó que muchas de estas prácticas responden más a tendencias culturales que a necesidades médicas.

El especialista insistió en que “siempre hay que advertir cuáles son los pro y los contras de lo que se va a realizar”. En su visión, el límite lo marca la ética: “Está en el médico en saber decir que no, en conocer el límite”. Estas frases resumen la tensión entre el deseo de los pacientes y la responsabilidad de los profesionales.

Las modas también juegan un papel clave. Constanzo mencionó el boom de la lipo en la papada, el procedimiento “Fox Eyes” para levantar las cejas y el aumento exagerado de labios en mujeres cada vez más jóvenes. “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, sostuvo, al advertir que la búsqueda de resultados extremos termina generando efectos artificiales y poco armónicos.

El cirujano mendocino explicó que la franja etaria de quienes buscan estas operaciones es amplia, entre los 18 y los 70 años, y que muchas veces la motivación no es estética sino emocional. “Hay veces que buscan una cirugía no para embellecerse, sino para conseguir otro medio”, señaló, aludiendo a casos de personas que se operan tras una separación o un cambio personal profundo.

Madonna y sus cirugías

Constanzo también destacó la importancia de acudir a profesionales certificados, miembros de sociedades científicas como la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, que garantizan formación y estándares de seguridad. Recordó que incluso las intervenciones más pequeñas implican riesgos quirúrgicos y deben realizarse en ámbitos adecuados.

La conclusión es clara: la cirugía estética puede mejorar la calidad de vida, pero nunca debe convertirse en una carrera interminable por “ser otro”. El límite lo marcan la ética médica y la capacidad de aceptar la propia identidad. En palabras del especialista, “hay veces que hay que saber decir que no”.

Mirá la nota completa del equipo de Cada Tarde con el doctor Gustavo Constanzo aquí: 

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