Obesidad y resfríos: por qué el exceso de peso debilita las defensas en invierno

Obesidad y resfríos: por qué el exceso de peso debilita las defensas en invierno

Salud

El médico Jorge Pujol explicó en Cada Día cómo la obesidad afecta la respiración, la absorción de vitaminas y la microbiota intestinal, aumentando la vulnerabilidad frente a infecciones respiratorias. Con más del 60% de los adultos argentinos con exceso de peso, especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar la prevención en esta época del año.

La llegada del invierno suele traer consigo un aumento de los casos de resfríos y otras infecciones respiratorias. En este contexto, el médico especialista en obesidad, Jorge Pujol, analizó en el programa Cada Día el impacto de la obesidad en estas épocas del año y fue categórico: “La obesidad es una enfermedad que predispone a asumir estas enfermedades respiratorias invernales con mayor gravedad y pueden durar más tiempo”.

El especialista explicó que el exceso de peso compromete la mecánica respiratoria. “El obeso tiene una dificultad respiratoria porque su abdomen eleva el diafragma y no permite un buen movimiento diafragmático. La respiración del obeso siempre es superficial”, señaló. Esta condición limita la capacidad de expectorar y favorece la acumulación de mucosidad, lo que prolonga los cuadros gripales.

Otro aspecto central es el déficit de vitamina D, indispensable para el sistema inmunológico. Pujol fue contundente: “La grasa la rapta. Entonces todos los obesos, sin excepción, tienen déficit”. Por eso recomendó suplementar esta vitamina, especialmente en invierno, cuando la exposición al sol disminuye y las defensas se debilitan.

La microbiota intestinal también juega un rol clave en la inmunidad. “El obeso tiene una microbiota distinta. Recomiendo usar lactobacillus, el yogur común y silvestre, porque mejora la respuesta inmunológica”, afirmó. Además, destacó la importancia de los alimentos ricos en vitamina C, como naranjas y kiwis, que fortalecen las mucosas respiratorias y ayudan a prevenir infecciones.

El médico insistió en que las defensas dependen de una buena ingesta de proteínas: “El huevo, la carne y el lácteo tienen que estar. Si están en un proceso de obesidad, hay que tener cuidado, pero son muy útiles para saciarnos y sostener el sistema inmunológico”.

La evidencia científica respalda estas afirmaciones. Según el Ministerio de Salud de Argentina, más del 60% de los adultos presentan exceso de peso y un 25% padece obesidad. La OPS advierte que esta condición es uno de los principales factores de riesgo para infecciones respiratorias y enfermedades crónicas en la región. Durante la pandemia de COVID-19, la obesidad fue identificada como un factor crítico que aumentó la gravedad y la mortalidad de los pacientes.

Los especialistas coinciden en que la prevención debe ser integral. Una alimentación balanceada, la suplementación de vitaminas D y C, el consumo de probióticos y la práctica de actividad física moderada son pilares fundamentales para enfrentar el invierno con mejores defensas.

La médica nutricionista Mónica Katz señaló que el frío no implica necesariamente comer más calorías, aunque sí aumenta la tendencia a buscar alimentos reconfortantes. Por su parte, la doctora Ana Cappelletti advirtió que la menor exposición al sol en invierno altera el ritmo circadiano y puede incrementar el apetito, lo que complica el control del peso.

En síntesis, la obesidad no solo incrementa el riesgo de enfermedades crónicas, sino que también predispone a resfríos más frecuentes y graves. Los especialistas remarcan que la clave está en reforzar la prevención con hábitos saludables y controles médicos periódicos, especialmente en los meses de frío.

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