El programa Cada Día abrió el debate sobre un tema que genera consultas y polémica: la justicia puede extender la obligación cuando los progenitores no garantizan el sustento de sus hijos.
La obligación de los padres de sostener económicamente a sus hijos es incuestionable en el derecho de familia. Sin embargo, en la práctica, no siempre se cumple. Cuando los progenitores no pueden —o directamente no quieren— afrontar la cuota alimentaria, la ley prevé un mecanismo subsidiario: los abuelos pueden ser llamados a responder.
La abogada Emilia Pronotto aclaró que esta medida no libera a los padres de su responsabilidad: “No es que se alivie al progenitor y se le elimine la obligación. La obligación primaria sigue siendo de ellos. Lo que ocurre es que, si se acredita que no pueden cumplir, se recurre a los abuelos para garantizar el interés superior del niño”.
Por su parte, Emiliano Porte Maza subrayó el fundamento jurídico: “No es caprichoso, es la solidaridad en el parentesco. En derecho de familia lo que prima es el interés superior del niño o adolescente. Si los padres no pueden, acreditado en forma seria, se busca que los abuelos colaboren”.
Este punto genera debate social. Muchos televidentes cuestionaron que jubilados con ingresos mínimos deban asumir una carga extra. Pronotto reconoció la tensión: “Chocan dos sujetos vulnerables: los niños y los ancianos. En esa pugna, la justicia suele priorizar a los menores porque no tienen forma de procurarse por sí mismos alimentos o cuidados”.
La normativa permite incluso que los abuelos sean incorporados al juicio de manera simultánea con los padres, sin necesidad de esperar años de litigio. Porte Maza explicó: “La ley cambió la técnica legislativa y permite traer a los abuelos al proceso casi al mismo tiempo que al progenitor. No hace falta agotar toda la instancia con el padre o la madre para recién ahí demandar a los abuelos”.
Otro aspecto clave es la situación económica de los abuelos. Pronotto señaló: “La justicia hace un filtro. No es lo mismo un abuelo jubilado con la mínima que uno con bienes o ingresos comprobados. Se busca al que esté en mejores condiciones de responder”. En la práctica, muchas veces la sola amenaza de involucrar a los abuelos funciona como presión para que el progenitor incumplidor regularice su aporte.
Los especialistas también recordaron que la obligación alimentaria no se limita a dinero: puede incluir ropa, educación, salud y actividades extracurriculares. Porte Maza lo resumió: “No existe un piso fijo de cuota. Lo que se procura es que el niño mantenga la misma calidad de vida que tenía antes del conflicto”.
En definitiva, el debate sobre la cuota alimentaria y el rol de los abuelos refleja una tensión social y económica de fondo. Mientras los padres siguen siendo los principales responsables, la ley habilita a que los abuelos actúen como respaldo para garantizar que los derechos de los niños no queden vulnerados.
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