La OMS advirtió que 1000 millones de jóvenes podrían perder su audición por la exposición a sonidos fuertes. Todo lo que tenés que saber.
Todo parece poco a la hora de disfrutar de la música, escuchar podcast, o hasta hablar por teléfono con los auriculares puestos. Las mieles de la tecnología no para nunca y redobla la apuesta a la hora de los modelos y diseños de los auriculares. Sin embargo, la sobre exposición al volumen de manera continua y en niveles que distan de ser sanos puede traer consecuencias indeseables.
Según explicó la fonoaudióloga Andrea Fernández, “hay que entender que el oído es un órgano externo que nos ayuda a regular todo lo que está pasando alrededor. Cuando se utilizan auriculares de muy baja calidad (con recurrencia, y a un sonido alto) que se colocan dentro del conducto auditivo, muy cerquita de la membrana del tímpano, el sonido lo que hace es pasar por el conducto auditivo externo, impactando en nuestra membrana del tímpano, haciendo que la misma se mueva y haga entrar en movimiento unos huesitos muy pequeños, que están en el oído medio, de allí la información pasa al oído interno y todas las células que están preparadas para recepcionar ese sonido (de acuerdo a la frecuencia del mismo) van a generar una actividad eléctrica para que a través del nervio auditivo pase al cerebro y uno pueda decodificar lo que pasa. Si todo es extremo y recurrente en el tiempo, eso va a terminar en un problema de audición.
– ¿Inciden las emociones y el estrés?
Totalmente. Pensemos que cuando escuchamos una ambulancia nos ponemos en una situación de alerta, o si oímos una banda que nos gusta, deseamos tomar una copa de vino o algo que acompañe por la emoción que deviene de lo que se escucha.
Hay que entender que la exposición del ruido sostenido en el tiempo, también genera un impacto emocional importante, obviar esto resulta poco criterioso y atenta contra la salud integral.
– ¿Qué es lo que más falla a la hora del uso del auricular?
El volumen, el tiempo que se mantiene lo que se escucha y la calidad del dispositivo. Lo ideal es usar auriculares tipo “casco” o “vincha”, que amortiguan un poco más el sonido. Lo que hace es cubrir mejor el pabellón, y el sonido llega de otra manera. Más de 3 horas de exposición va a generar sin dudas una molestia.
No por nada la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó con preocupación que más de 1000 millones de personas de entre 12 y 35 años de edad corren riesgo de perder la audición. ¿Por qué? Por la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y a otros sonidos recreativos.
– ¿Qué sería lo ideal en este sentido en cuanto a volumen y decibeles
En lo que se refiere al volumen pensemos que 80 decibeles de ruido, es algo importante. Sesenta decibeles de ruido es lo que se escucha en lo conversacional, mientras que 40 decibeles es lo que puede escucharse en una biblioteca para que entendamos la intensidad en cada caso.
– ¿A qué síntomas debemos prestar especial atención a la hora de haber pasado los límites?
Zumbidos, náuseas, dolor de cabeza, o mareos.
Lo importante es usar los dispositivos con responsabilidad y coherencia para evitar problemas a futuro. No se trata de demonizar nada, sino de usar un sentido de criterio que apunte a la salud.
La profesional estuvo con el equipo de Cada Día, ¿Mirá la nota!