En ocasiones, la mente humana decide “bajar la persiana” ante el dolor, el estrés o el trauma. Comprender qué es el bloqueo emocional, identificar sus síntomas y saber cómo acompañar a quien lo padece, es fundamental para desarmar esta armadura invisible
El bloqueo emocional no es una enfermedad, sino una respuesta adaptativa. Es, en esencia, una barrera psicológica que el cerebro levanta para protegernos de emociones que percibimos como incontrolables o intolerables.
“Sin embargo, cuando este escudo se vuelve permanente, impide no solo el paso de la tristeza o el miedo, sino también de la alegría y la empatía”, explica el psicólogo Marcelo Ceberio.
-¿Qué es y por qué aparece?
“El bloqueo funciona como un ‘anestésico’ mental. Ante un evento traumático o un nivel de estrés sostenido, nuestro sistema límbico —el centro emocional del cerebro— puede entrar en un estado de congelación.
-¿Cuáles son las causas más comunes?
“Traumas no procesados: Accidentes, duelos repentinos o rupturas dolorosas.
Miedo al rechazo: Personas que han sido invalidadas emocionalmente en la infancia aprenden que ‘sentir es peligroso’.
Estrés crónico o Burnout: Cuando el agotamiento es total, el sistema se apaga para ahorrar energía.
Inundación emocional: La sensación de que, si permitimos salir una gota de tristeza, nos ahogaremos en un océano de llanto”.
Síntomas: ¿Cómo detectar la “anestesia” emocional?
Según Ceberio “el bloqueo emocional rara vez es ruidoso; se manifiesta más bien por una ausencia. Algunos de los síntomas más claros son:
-Anhedonia: Incapacidad para sentir placer por actividades que antes se disfrutaban.
-Sensación de vacío: La persona describe que se siente “hueca” o desconectada de su propio cuerpo.
-Falta de empatía momentánea: Dificultad para conectar con el dolor o la alegría de los demás.
-Evasión constante: Refugiarse en el trabajo excesivo, las pantallas o el alcohol para no ‘quedarse a solas’ con el pensamiento.
-Somatización: Dolores físicos (especialmente en el pecho, garganta o espalda) sin causa médica aparente, que son el grito del cuerpo ante la emoción contenida”.
¿Cómo ayudar a quien nos necesita?
“Ver a alguien que queremos sumergido en un bloqueo emocional puede ser frustrante, ya que parecen distantes o “fríos”. Sin embargo, la presión es el peor enemigo del desbloqueo. Algunas sugerencias que suman pueden ser:
-Validación, no presión: Evitar frases como ‘tenés que llorar’ o ‘salí de ahí’. En su lugar, usar: ‘Entiendo que ahora no sientas nada, y está bien. Estoy acá cuando quieras hablar’.
-Crear un entorno seguro: El bloqueo cae solo cuando la persona siente que el entorno ya no es una amenaza. La paciencia es la herramienta de ayuda más potente.
-Escuchar sin juicios: A veces, el simple hecho de estar presente en silencio es más curativo que cualquier consejo”.
Consejos para iniciar el “deshielo” emocional
Si sentís que sos vos quien está atravesando este muro, recordá que la salida es gradual.
-Escritura terapéutica: Escribir sin filtro ayuda a que las palabras saquen a la luz lo que el sentimiento no puede.
-Reconexión corporal: El yoga, la respiración consciente o simplemente caminar ayudan a volver al cuerpo, que es donde viven las emociones.
-Terapia profesional: Un psicólogo puede ayudar a identificar la “causa raíz” del escudo y brindar herramientas para bajar la guardia de forma segura.
-Aceptación de la vulnerabilidad: Entender que sentir dolor no nos hace débiles, sino humanos. El dolor procesado es el que permite que luego entre la luz.
Derribar el muro para volver a vivir
“El bloqueo emocional es un visitante que llega para protegernos, pero que no debe quedarse a vivir. Aunque el escudo nos mantuvo a salvo en la tormenta, también nos priva del sol. Reconocer su presencia es el primer paso para volver a habitar nuestra casa emocional con todas sus luces y sombras. Porque, al final del día, sentir es lo que nos mantiene verdaderamente vivos”, concluyó el profesional.
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