Descubrí cómo la actividad física regular puede ser una herramienta clave para controlar los triglicéridos sus causas y los mejores consejos para tener en cuenta.
Los triglicéridos son un tipo de grasa presente en la sangre que el cuerpo utiliza para obtener energía. Si bien son esenciales para la vida, tener niveles elevados puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y otras afecciones de salud. En Argentina, al igual que en muchas partes del mundo, la prevalencia de triglicéridos altos es una preocupación creciente, asociada a estilos de vida sedentarios y dietas poco saludables. La buena noticia es que el ejercicio físico emerge como un potente aliado en la lucha contra esta condición. Pero, ¿hasta qué punto es efectivo y cómo debemos abordarlo?
¿Cómo influye el ejercicio en los triglicéridos?
“Cuando nos ejercitamos, nuestro cuerpo utiliza la energía almacenada, incluyendo los triglicéridos. La actividad física regular mejora la capacidad del cuerpo para quemar grasa y, al mismo tiempo, aumenta la sensibilidad a la insulina. La insulina es una hormona que ayuda a las células a absorber la glucosa de la sangre. Cuando la sensibilidad a la insulina es baja (resistencia a la insulina), el cuerpo produce más insulina para compensar, lo que puede llevar a que el hígado produzca más triglicéridos. Al mejorar esta sensibilidad, el ejercicio reduce la necesidad de que el páncreas produzca grandes cantidades de insulina, disminuyendo así la producción de triglicéridos”, argumentó el médico deportólogo Pablo Gastaldi.
Además, el ejercicio ayuda a reducir el peso corporal. La obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo importantes para los triglicéridos altos. Al perder peso, incluso una modesta reducción, se observa una disminución significativa en los niveles de estos lípidos.
¿Qué causa que se eleven?
Entender las causas de los triglicéridos altos es fundamental para abordarlos de manera efectiva. Las más comunes incluyen:
- Dieta: El consumo excesivo de azúcares refinados, carbohidratos simples (como pan blanco, pastas y bebidas azucaradas) y grasas saturadas y trans puede elevar excesivamente los triglicéridos. El cuerpo convierte el exceso de calorías, especialmente las provenientes de los carbohidratos, en triglicéridos para su almacenamiento.
- Sedentarismo: La falta de actividad física contribuye directamente al aumento de peso ya una menor quema de grasas, lo que se traduce en niveles elevados de triglicéridos.
- Sobrepeso y obesidad: Como mencionamos, el exceso de grasa corporal, especialmente alrededor de la cintura, está fuertemente relacionado con la hipertrigliceridemia.
- Consumo excesivo de alcohol: El alcohol es rico en calorías y puede aumentar la producción de triglicéridos en el hígado.
- Condiciones médicas: Algunas enfermedades como la diabetes tipo 2 mal controlada, el hipotiroidismo, las enfermedades renales y hepáticas, y ciertos trastornos genéticos pueden elevar los triglicéridos.
- Medicamentos: Ciertos fármacos, incluyendo algunos diuréticos, betabloqueantes, estrógenos y corticosteroides, pueden tener como efecto secundario el aumento de los triglicéridos.
Consejos para reducirlos
Para lograr una reducción efectiva de los triglicéridos, la combinación de ejercicio físico regular y cambios en el estilo de vida es clave:
- Ejercicio aeróbico regular: La actividad aeróbica es la más eficaz para quemar triglicéridos. Apuntá al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana, o 75 minutos de actividad vigorosa. Caminar a paso ligero, correr, nadar, andar en bicicleta, bailar o usar una elíptica son excelentes opciones. Lo ideal es distribuir esta actividad a lo largo de la semana, por ejemplo, 30 minutos, cinco días a la semana.
- Entrenamiento de fuerza: Complementar el ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza (dos o tres veces por semana) también es beneficioso. Construir masa muscular ayuda a quemar más calorías en reposo y mejora la sensibilidad a la insulina.
- Control de la dieta: Reduzca el consumo de azúcares añadidos y carbohidratos refinados. Optá por granos integrales, frutas, verduras y proteínas magras. Incorporará grasas saludables como las presentes en el aguacate, frutos secos, semillas y pescado azul (salmón, atún). Limitá el alcohol.
- Pérdida de peso: Incluso una pérdida modesta del 5% al 10% del peso corporal puede tener un impacto significativo en los niveles de triglicéridos.
- Consulta a un profesional: Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio intenso o realizar cambios drásticos en tu dieta, es fundamental que consultes a tu médico. Él podrá evaluar tu estado de salud, indicar los niveles de triglicéridos y recomendarte un plan personalizado que se ajuste a tus necesidades y condiciones.
“El ejercicio físico optimiza la salud por donde se mire, no es solo una recomendación; es una herramienta poderosa y accesible para controlar los triglicéridos y, con ello, mejorar tu salud cardiovascular. Integrarlo en tu rutina diaria, junto con una alimentación consciente y hábitos saludables, te permitirá tomar las riendas de tu bienestar y disfrutar de una vida más plena”, concluyó el especialista.
El profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota