Wanda Nara aterrizó finalmente en Argentina. La conductora de MasterChef Celebrity llegó al país acompañada por Martín Migueles y, fiel a su estilo, lo hizo rodeada de hermetismo y una logística impresionante.
Tras un mes de una verdadera gira mundial que incluyó destinos como Maldivas, Tokio, Shanghái y Kyoto, Wanda Nara aterrizó finalmente en Argentina. La conductora de MasterChef Celebrity llegó al país acompañada por Martín Migueles y, fiel a su estilo, lo hizo rodeada de hermetismo y una logística impresionante: 18 valijas cargadas de recuerdos y obsequios.

Apenas pisó suelo argentino, Wanda evitó cualquier contacto con la prensa que la aguardaba en Ezeiza. Sin mediar palabra ante las consultas sobre su divorcio de Mauro Icardi, partió directo a su refugio en Nordelta, donde la esperaban sus cinco hijos al cuidado de la abuela, Nora Colosimo.
“Regalitos virales” y el furor por Hello Kitty
Una vez en la intimidad de su hogar, la empresaria compartió con sus seguidores el esperado momento de abrir las valijas. Bajo el título de “Regalitos virales”, mostró a Isabella y Francesca rodeadas de una montaña de productos de cosmética coreana, maquillaje trendy y muchísimos artículos de Hello Kitty, el personaje que es furor en Asia y que la mediática eligió especialmente para sus hijas.
“Home” (hogar), escribió Wanda en una postal donde se veían las maletas apiladas frente al ventanal con vista al lago, reflejando el alivio de volver a su rutina tras semanas de hoteles y vuelos internacionales.

Cocina, abrazos y silencio mediático
Lejos de las cámaras de televisión, la conductora se mostró en su faceta más maternal: preparando panqueques para sus hijos y disfrutando de los desayunos compartidos. Sin embargo, el regreso no está exento de polémica. Según reveló su abogada, Ana Rosenfeld, la demora en su vuelta al país se debió a conflictos con Icardi por la devolución de sus pertenencias personales que estaban en Estambul.

Mientras en la pantalla de Canal 9 Televida seguimos disfrutando de su carisma al frente del certamen de cocina más famoso, Wanda elige el silencio ante las cámaras de chimentos y se enfoca en reconstruir su presente familiar en Buenos Aires, blindada por el afecto de sus hijos y su círculo más íntimo.