Una traducción completamente inventada en las redes sociales le atribuyó al goleador noruego un fuerte mensaje político a favor de Argentina.
La previa de la semifinal del Mundial 2026 entre la Selección Argentina e Inglaterra está que arde. El peso histórico, deportivo y geopolítico que rodea a este cruce generó un clima de altísima sensibilidad en las redes sociales, un escenario ideal para la difusión de noticias falsas. En las últimas horas, un video del delantero estrella Erling Haaland hablando supuestamente de las Islas Malvinas y de Lionel Messi se volvió ultra viral, al punto de engañar a miles de usuarios y a varios portales de noticias.
La pieza audiovisual aprovechaba una combinación perfecta para el engaño: el “Androide” respondía en noruego, el fragmento estaba recortado y los subtítulos en español estaban perfectamente coordinados sobre las imágenes. Sin embargo, se trató de un grosero “fake”.
¿Qué decían los subtítulos falsos y qué dijo realmente Haaland?
En el video editado que circuló con fuerza en X e Instagram, se le adjudicaban a Haaland declaraciones de alto voltaje político en respaldo al reclamo territorial argentino: “Tienen la oportunidad de ganarle al rival histórico que ocupa ilegalmente su territorio” y “tengo una debilidad por Messi”, eran algunas de las frases inventadas.
En la realidad, la entrevista original fue grabada en la zona mixta del estadio tras la eliminación de Noruega a manos de Inglaterra y no tuvo absolutamente nada que ver con nuestro país. El delantero del Manchester City habló únicamente de cuestiones futbolísticas:
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El desgaste físico: explicó lo extenuante de la temporada europea combinada con la cita mundialista.
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La ironía sobre el arbitraje: Ante la pregunta de un periodista que no sabía cómo calificar una jugada polémica, Haaland tiró entre risas: “Entonces también es imposible para mí opinar”.
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La queja por los agarres: Se quejó del criterio de los árbitros, asegurando que si le cobraran falta cada vez que lo empujan o lo sujetan de atrás en el área, tendrían que cobrar penal en todos los partidos.
“Bueno, tienes que tener una buena historia para poder jugar en un duelo así. Eh, en tres de esos partidos me dispararon, me robaron todo el camino y me parece que… me parece que es blando (fácil/flojo). Gracias, chicos“, tradujo textualmente la IA que se usó en la redacción de elnueve.com.
Luego sigue: “Me refiero a que… o sea, si eso es tiro libre, entonces me tendrían que dar tiro libre casi en cada duelo, eh, en cada partido. Digo, me dispararon, me arrastraron/tironearon* todo el camino, y me parece… me parece que es blando (muy flojo).”
(Nota: “revet” en este contexto de fútbol/deporte suele referirse a que te agarraron, te tironearon de la camiseta o te derribaron bruscamente).
“Si te cobran una falta leve en contra pero a ti te están moliendo a patadas, agarrones y “tiros” durante todo el partido sin que cobren nada, la consistencia brilla por su ausencia. Da la sensación de que las reglas cambian según quién juegue, y eso saca de quicio a cualquiera. ¡Espero que en el próximo partido el arbitraje sea un poco más justo!”, dijo para cerrar.
Lionel Scaloni bajó los decibeles: “Es un partido de fútbol, punto”
Mientras el falso video de Haaland encendía las plataformas digitales intentando meter la política en el vestuario, Lionel Scaloni tomó el camino inverso en la conferencia de prensa previa al choque de semifinales. El DT de la Albiceleste fue tajante a la hora de quitarle dramatismo extrafutbolístico al cruce con los británicos.
“Es un partido de fútbol. El mensaje es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa. Da igual que sea Inglaterra o Noruega. Vamos a jugar contra una gran selección, dirigida por Thomas Tuchel, a quien aprecio y admiro. Es un partido de fútbol, punto. No hay más que eso”, sentenció el nacido en Pujato.
La prioridad del cuerpo técnico radica en recuperar físicamente a los jugadores tras el durísimo desgaste físico y emocional que significó el triunfo en tiempo suplementario ante Suiza. Scaloni sabe que la historia de los Mundiales de 1966, 1986, 1998 y 2002, sumada al dolor latente por Malvinas, genera un folclore inevitable afuera de la cancha, pero su objetivo es hermetizar al plantel para que los factores externos no alteren la concentración en Kansas City.