Encontró una forma de hacer dinero durante las recorridas para repartir soda. Llegó a atender a cuatro personas por día.
Leandro es un joven de la localidad de La Tablada que contó como, tras una carrera laboral de sodero, lo despidieron por mantener encuentros sexuales con sus clientas y ahora formó un emprendimiento en el que vende contenidos eróticos por las redes sociales.
El joven contó que además, la mujer que lo crió tiene actualmente 78 años y nunca le contó que se dedica a vender sexo. “Sabe que vendo videos o contenido pornográficos, pero como de esas cuestiones no se puede hablar, prefiero no hacerlo”, dijo.
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Según contó, tuvo un camino laboral variado hasta que entró a trabajar en una sodería, lo que le permitía estar bronceado, tener contacto con clientes y clientas y entrenar. “Bueno, lo que me prendió la lamparita fueron las propuestas de mujeres. Las propuestas para tener sexo, ¿no? Aunque mis primeros clientes fueron varones. Dos brasileños“, explicó.
“El desenlace de la historia de la sodería no fue bueno: además de que me estafaron y no me llevé ni un peso, supuestamente uno de los motivos por los que me echaron era porque tenía sexo con las clientas“, contó el ex sodero. Desde ese momento fue que empezó a buscar sacarle rédito al sexo y armó una suerte de productora de contenidos que sube a las redes sociales que busca profesionalizar.