Estilos de make up que dominarán la escena beauty

Estilos de make up que dominarán la escena beauty

El arte del maquillaje se reinventa mediante el juego de texturas, la alteración del orden de aplicación y el uso estratégico del color. Del difuminado sin costuras en los párpados al volumen sutil en los labios, las nuevas corrientes priorizan la frescura, la dimensión y la luminosidad natural.

La industria del maquillaje atraviesa un proceso de transformación donde la pesadez de los acabados mate y las coberturas densas cede terreno ante metodologías más livianas, orgánicas y multifuncionales. La búsqueda contemporánea gira en torno a potenciar las facciones mediante el dominio de la luz, el difuminado perfecto y el estudio estratégico del rostro. Cuatro técnicas emergentes se consolidan como los pilares fundamentales para lograr un aspecto radiante, fresco y profesional.

1. Under eye blush: Difuminar la frontera del ojeras

La aplicación del polvo experimenta un desplazamiento geográfico hacia la parte superior del rostro. La técnica del under eye blush propone fusionar el corrector de ojeras con el rubor, elevando el pigmento desde la manzana de los pómulos hacia la zona infraorbitaria y el lagrimal inferior.

Esta superposición atenúa las sombras oscuras debajo de los ojos, aportando una calidez inmediata que simula un descanso reparador y un aspecto de vitalidad renovada. Para ejecutar este método con éxito, las fórmulas líquidas y en crema se convierten en aliadas indispensables, ya que su textura maleable permite integrar ambos productos de forma homogénea sin acentuar las líneas de expresión.

2. Underpainting: La inversión del orden tradicional

Uno de los cambios de paradigma más interesantes es el underpainting, una estrategia que subvierte la secuencia clásica del maquillaje. En lugar de emparejar el tono de la piel con una base para luego contornear e iluminar, esta corriente ordena aplicar primero el corrector, los tonos de sombreado y el rubor directamente sobre la piel limpia o hidratada.

Posteriormente, se vela el rostro con una capa sutil de base fluida o crema con color. El resultado es un degradado orgánico donde las sombras y los volúmenes parecen emerger desde la propia estructura de la piel, eliminando cualquier trazo rígido o demarcación artificial.

3. Layering de texturas: La construcción de dimensión

Atrás quedó la norma de fijar la totalidad del rostro con polvos traslúcidos. El layering o superposición de texturas invita a combinar distintos acabados —geles, cremas, satinados y polvos sutiles— sobre puntos clave de la cara para otorgar tridimensionalidad.

La clave del éxito reside en trabajar con cantidades mínimas de producto e ir construyendo la intensidad por capas. Aplicar un rubor cremoso y sellarlo ligeramente con una versión en polvo de destellos satinados genera un relieve luminoso que capta la luz en movimiento sin saturar los poros.

4. Invisible overlining: Volumen labial sin demarcaciones

En el diseño de labios, la tendencia se distancia del delineado sombreado e intencionalmente marcado para abrazar una ilusión óptica imperceptible. El invisible overlining persigue magnificar el grosor de la boca manteniendo un perfil absolutamente natural.

Para lograrlo, el perfilador en tono nude o similar al pigmento propio se traza apenas un milímetro por fuera del límite biológico exclusivamente en el centro —el arco de cupido y la zona media del labio inferior—. Al aproximarse a las comisuras, el trazo reingresa al contorno original. Este degradado hacia el centro genera un efecto de plenitud sin que se distinga el artificio del maquillaje.

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