Tras el absoluto revuelo que causó la expulsión fulminante de Lola Tomaszeuski por romper el aislamiento, la gala conducida por Santiago del Moro continuó con su programación habitual y arrojó un resultado que sacudió los cimientos de la casa más famosa del país: Eduardo Carrera se convirtió en el nuevo eliminado del reality de El 9 Televida.
La noche del lunes 25 de mayo quedará grabada como una de las jornadas más intensas, revolucionarias y movidas en la historia de Gran Hermano Generación Dorada. Tras el absoluto revuelo que causó la expulsión fulminante de Lola Tomaszeuski por romper el aislamiento, la gala conducida por Santiago del Moro continuó con su programación habitual y arrojó un resultado que sacudió los cimientos de la casa más famosa del país: Eduardo Carrera se convirtió en el nuevo eliminado del reality de El 9 Televida.
La placa original de la semana 13 se había reconfigurado el domingo luego de que el público decidiera salvar a los tres nuevos participantes que estaban en la cuerda floja: Matías Hanssen, Mariela Prieto y Steffany “Campanita” Pereira. De esta manera, la definición telefónica quedó exclusivamente entre tres jugadores de largo recorrido en el encierro: Eduardo, Juan “Juanicar” Caruso y la venezolana Cinzia Francischiello (quien había reingresado hacía dos semanas tras la primera expulsión de Solange Abraham).

Un versus polarizado y el emotivo augurio para Emanuel
Al comenzar la definición en la pantalla de El 9 Televida, Santiago del Moro ingresó virtualmente a la casa para anunciar al primer salvado de la noche. Juanicar sacó boleto para continuar en el juego con un inapreciable 3,8% de los votos en contra, dejando el mano a mano final en un escenario de extrema paridad.
Finalmente, el conductor recibió el sobre de la escribana y anunció que Eduardo Carrera debía abandonar la competencia al cosechar el 57,7% de los votos, frente al 42,3% obtenido por Cinzia. Lejos de mostrarse golpeado por el veredicto del afuera, el participante se despidió de sus compañeros con una enorme hidalguía y un conmovedor mensaje para su máximo aliado:
“Disfruten todo, es un juego, les deseo lo mejor a todos. Me vine a divertir y les queda a ustedes el final. Le deseo lo mejor a todos, sobre todo a vos Ema (Emanuel Di Gioia); espero que ganes, que llegues a la final y cumplas el sueño con tu hija. Los quiero mucho a todos”, expresó emocionado.

Antes de que cruzara la emblemática puerta, el mismísimo “Big” rompió su habitual postura de distancia y le dedicó unas cálidas palabras de reconocimiento: “Te mando un abrazo fuerte. La verdad fue un gusto haberte tenido en la casa. Subrayo tu buena educación y tu respeto. Te deseo lo mejor”.
Una casa en constante metamorfosis
La salida de Eduardo marca un punto de inflexión absoluto para la vieja guardia del reality. Señalado en la última cena de nominados por los participantes nuevos como un jugador que “pasaba desapercibido” o que actuaba como el “títere” de la estrategia de Emanuel, su eliminación le da la derecha a la lectura de juego de los recién ingresados.
Con el tablero político completamente roto, los “originales” pierden una pieza fundamental de contención y respeto, mientras que Cinzia consolida su estadía y revalida su posición tras haber superado una placa sumamente compleja. El juego entra en su etapa más despiadada y nadie tiene el lugar asegurado.