Inseparables, así son estos perritos con una difícil historia de abandono, pero llenos de felicidad por tenerse uno al otro. Buscan un hogar que quiera a la “parejita”, que son pura dulzura.
El Flaco se llama Flaco, porque cuando llegó sus costillitas se veían pegadas a su piel, lo habían tirado en un descampado y lo que era peor, lo habían arrojado a su suerte, con un fuerte moquillo y bichera en sus encías. “Cuando encontré al Flaco de su boquita salían gusanos, así en ese estado lo arrojaron, lo desecharon como una cosa. Lo curamos, lo tratamos y se recuperó con mucho esfuerzo” dice profundamente emocionada Flor, su rescatista que es el ángel que encontró en el camino este perrito que derrocha dulzura.
La otra protagonista de esta historia que contamos es “Chocolina”, su historia es también dura, como la de todos los callejeritos, que no siempre fueron callejeritos, sino que quienes asumieron el compromiso de cuidarlos, no lo cumplieron. Chocolina es una perrita que impacta con sus ojos verdes, ella tenía dueños pero un día se fueron de la casa donde vivían, ella quedó sola en esa casa, fue preñada y parió en una esquina del que fue su hogar. Ahí entre paredes que se venían abajo, su rescatista la encontró rodeada de sus cachorros. Esa desoladora imagen aún es imborrable para Florencia, “la maldad humana no conoce límites pero la bondad de los animales tampoco”. Llena de una mirada desesperada pidiendo auxilio, Florencia la rescató y dio en adopción a todos los cachorritos, pero a ella nadie se la llevó.

El Flaco “sin besos”
A consecuencia de la bichera que tuvo en sus encías, al Flaco le quedó como secuela no poder estirar su lengua para dar besos. Entonces su forma de besar es acercar la nariz, y eso hace con su rescatista y con Chocolina, se les acerca y les posa su nariz. “Muchas personas me dicen porque no te los quedás, no podría seguir rescatando perros si me los quedara. Quienes nos embarcamos en esta tarea, lo hacemos con nuestros propios recursos, quitándole horas a nuestras familias. Pero la recompensa es enorme cuando suena el teléfono y alguien dice que quiere adoptar. Así se puede continuar con la cadena de amor”, dice Flor un ángel para muchos de sus rescatados, que pudieron encontrar un hogar.
Adopción conjunta

La única forma en que se entrega en adopción al Flaco y Chocolina es juntos, “ya pasaron por mucho dolor en sus vidas, les causaría otro enorme separarse, quiero que por fin sean felices, quien se los lleve no tiene idea las dulzuras que se lleva”, dice Flor. El Flaco además casi no ladra solo tiene un movimiento mandibular, todo producto de su moquillo, para lo cuál necesita una vacunación obligatoria anual. Los perritos se dan con seguimiento, esto significa que cada tanto estará molestando un poco a esta nueva mamá o papá o familia, para saber como sigue El Flaco”, agrega su rescatista.
Si te enamoraste de El Flaco y Chocolina, comunícate al 2616991206 y lleva a tu hogar a dos seres que te llenarán de dulzura. Aman a los niños además. ¿Les das una oportunidad de cambiar sus vidas?