A pocas horas de su llegada, la cantante de cumbia dejó de lado las formalidades y le habló directamente a las cámaras para marcar su terreno con una honestidad que ya genera temblores entre sus compañeros.
El ingreso de Gladys “La Bomba” Tucumana a la casa de Gran Hermano: Generación Dorada —en reemplazo de “La Maciel”— no pasó inadvertido en El 9 Televida. A pocas horas de su llegada, la cantante de cumbia dejó de lado las formalidades y le habló directamente a las cámaras para marcar su terreno con una honestidad que ya genera temblores entre sus compañeros.
Una estrategia basada en la “verdad” y la “mentira”
Desde el dormitorio y café en mano, Gladys lanzó una definición del juego que no dejó dudas sobre su visión del reality: “Este es un juego, una competencia donde gana el mejor, el más estratega, el más mentiroso y también puede ser el más hipócrita para mi gusto”.
Aunque todavía no tiene habilitada la posibilidad de nominar por haber recién ingresado, la artista pidió “un tiempito” a su público para acomodarse, observar los vínculos y empezar a jugar fuerte. “No me pidan que empiece ya, dejen que mire y observe”, advirtió a sus seguidores mendocinos que siguen el reality por Canal 9 Televida.
Giras, falta de celular y el factor emocional
Gladys confesó que su vida itinerante como artista le da una ventaja competitiva: la capacidad de adaptarse a cualquier cama y almohada, algo que para otros participantes es un suplicio. Sin embargo, también reveló que su ingreso responde a una necesidad personal de desconexión.

“Vengo muy agotada y estresada. Mi vida pasa por el celular y estar sin él está bueno. Me quise meter en esto por un montón de cosas que me pasan a nivel emocional”, confió la cantante, dejando ver su lado más vulnerable.
“A mí no me van a tener piedad”
Consciente de su peso mediático, La Bomba sabe que está en la mira. “¿Ustedes creen que no sé que a la primera que van a querer sacar es a mí? A mí no me van a tener piedad”, sentenció. Por eso, apeló directamente al “aguante” de la gente, prometiendo que, aunque tenga que nominar a alguien que considere “amigo” por pura estrategia, siempre se mantendrá fiel a su esencia.
La Bomba ya está jugando y, por lo visto, no tiene miedo de usar todas las herramientas del reality, incluyendo la astucia y, si hace falta, esa “hipocresía” que ella misma señala como clave para el triunfo.