Hablame de pasión y amor por la camiseta: festejó el triunfo ante Inglaterra en camiseta, a -30°C y con viento de 130 km/h

Hablame de pasión y amor por la camiseta: festejó el triunfo ante Inglaterra en camiseta, a -30°C y con viento de 130 km/h

#El9Mundial

La increíble celebración del suboficial Jorge Yrrutia en la Base Esperanza se volvió viral en las redes sociales. “Fue una descarga de los nervios, salí con la bandera y mi señora me filmó”, relató.

La histórica victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra no solo desató la locura en las calles de todo el país, sino también en el rincón más austral y frío del planeta. Tras el agónico 2-1 que clasificó a la Scaloneta a la gran final del Mundial 2026, las redes sociales estallaron con el video de un eufórico festejo en la Base Esperanza, en la Antártida argentina, que desafió todas las leyes de la física y la medicina.

El protagonista de la hazaña viral fue el suboficial principal Jorge Yrrutia, encargado de comunicaciones de la base, quien no dudó en salir a la intemperie vistiendo únicamente una remera de manga corta y portando una bandera argentina. El detalle que conmocionó a los usuarios de las redes es el clima extremo del momento: una sensación térmica de -30°C y ráfagas de viento blanco que alcanzaban los 130 kilómetros por hora.

“Fue una descarga de nervios”

En diálogo con los medios, Yrrutia aclaró que su arriesgada acción no formaba parte de ninguna promesa mundialista previa, sino que fue el resultado de la pura adrenalina tras el agónico cabezazo de Lautaro Martínez en el minuto 90.

“Fue una descarga de los nervios por el partido. Cuando el árbitro dijo que llegó el final, me salió a agarrar la bandera. Salí afuera, mi señora me filmó y se descontroló todo”, relató el suboficial con gracia sobre la repercusión de las imágenes.

Por su parte, el jefe de la Base Esperanza, el teniente coronel Fernando Sosa, se tomó la situación con muchísimo humor pero admitió que la locura albiceleste casi los obliga a intervenir de urgencia: “El médico casi tuvo trabajo, pero bueno, por suerte llegamos a buen puerto y lo disfrutamos”.

El peligro real del frío polar

A pesar de las risas y la alegría del momento, el propio Yrrutia reconoció que la exposición al gélido viento antártico fue extremadamente breve por cuestiones de estricta supervivencia. En esas condiciones climáticas, la piel expuesta puede sufrir daños severos de forma casi inmediata:

  • Riesgo de congelamiento: En pocos minutos de exposición a -30 °C de térmica se puede perder la sensibilidad y correr el riesgo de sufrir amputaciones de extremidades (como dedos de las manos o de los pies).

  • Viento blanco devastador: Las ráfagas de 130 km/h multiplican el enfriamiento corporal y reducen la visibilidad a cero.

  • La vuelta al protocolo: “Fue salir, revolear la bandera y volver a entrar rápidamente. Por la parte protocolar me dijeron ‘ponete la campera'”, bromeó Sosa respecto al llamado de atención posterior.

El Mundial en el “pueblito” más aislado

La Base Esperanza está ubicada a unos 1.300 kilómetros de Tierra del Fuego y actualmente aloja a 58 personas, entre ellas ocho familias, siendo la única base del planeta con presencia familiar permanente.

En esta época del año (julio), la luz solar se limita a solo cinco horas diarias, por lo que el fútbol y la Selección se convirtieron en el motor de unión y calidez perfecto para la comunidad antártica. “Tener la suerte y el privilegio de poder disfrutar de un Mundial acá desde la Antártida es impagable”, concluyó Sosa, sintetizando el orgullo de gritar bien fuerte los goles argentinos desde el mismísimo fin del mundo.

Seguí toda la cobertura de los festejos argentinos y el camino de la Scaloneta hacia la final del Mundial 2026 en la pantalla de El 9 Televida.

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