La institución mendocina anunció la adquisición de un dispositivo de última generación que permitirá concretar intervenciones de alta complejidad con mayor precisión y menor tiempo de recuperación. La iniciativa prevé formar profesionales locales y evitar la derivación de pacientes hacia otras regiones. Este programa de cirugía robótica marca un hito para la salud de la región.
La medicina de alta complejidad en la región de Cuyo atraviesa un punto de inflexión histórico. La Clínica de Cuyo oficializó la puesta en marcha de su pionero programa de cirugía robótica, convirtiéndose en el primer centro asistencial de la zona en incorporar esta vanguardista tecnología médica. El proyecto representa un salto cualitativo no solo en el equipamiento técnico, sino también en la infraestructura hospitalaria y en la formación científica de los equipos quirúrgicos locales.
La implementación del sistema requiere una profunda transformación edilicia, la cual incluye la construcción de un nuevo área quirúrgica de vanguardia. Según precisó el doctor Jorge Llensa, director médico de la Clínica de Cuyo: “Hemos iniciado nuestro programa de cirugía robótica primero con la firma de la adquisición de la tecnología, que tiene aparejado no solo la compra del dispositivo, sino toda una serie de reformas, tanto edilicias como propuestas de capacitación para el personal, que van a redundar probablemente en que hoy los pacientes que tengan que hacerse una cirugía de alta complejidad, puedan hacerlo de la mano de la tecnología, ya que está hoy médicamente demostrado que el robot aporta menos complicaciones, menor hemorragia, y menos estadía hospitalaria”.

Asimismo, el profesional destacó el impacto sanitario y geográfico que significa evitar que las familias deban trasladarse a otros grandes centros urbanos: “Como todos estos proyectos que tienen cierta envergadura, este tiene un tiempo de gestión, hay que adecuar los espacios quirúrgicos, hay que hacer un nuevo quirófano, uno de alta complejidad, muy de vanguardia, con altos conceptos en tecnologías de información y comunicación. Somos pioneros ya en la adquisición y en el inicio del programa, pero también queremos ser pioneros en la formación de profesionales para esto”. El horizonte institucional proyecta como fecha estimada para realizar la primera intervención en quirófano el próximo 1 de abril.
Precisión quirúrgica y el mito del reemplazo humano
Una de las premisas fundamentales del nuevo equipamiento radica en comprender el rol de la consola quirúrgica respecto al profesional a cargo. La cirugía robótica no es un procedimiento autónomo, sino un método asistido de máxima exactitud.
Al respecto, el doctor Mario Gutiérrez, subdirector médico del establecimiento y cirujano especialista, detalló los aspectos técnicos de la herramienta: “Lo primero que hay que aclarar en este tipo de tecnología es que el robot no viene a reemplazar al cirujano. El robot no toma decisiones propias ni realiza gestos quirúrgicos propios, sino que sigue órdenes que le da un cirujano sentado en la consola que a través de un joystick hace que los brazos robóticos se muevan. El tema es que estos brazos se mueven de un modo muchísimo más seguro, lo que nos da una cirugía mucho más certera y más prolija con excelentes y variadas ventajas. Por ejemplo, el ángulo del movimiento del robot a la hora de hacer una sutura es de 360 grados, a diferencia de la anatomía de la muñeca humana que es de 180. Y por otro lado, el robot también elimina el temblor natural fisiológico que todas las personas tenemos, además de la visión en 3D y la ampliación de imágenes”.
El espectro de aplicación es sumamente amplio y abarca áreas como la urología (cirugías de próstata y nefrectomías), la ginecología (endometriosis profundas y miomas), la oncología hepática y pancreática, la patología digestiva (recto, colon, pared abdominal y hernias complejas), así como la cirugía torácica y bariátrica.
Beneficios directos para el paciente y plan de capacitación
Para los pacientes, el uso del robot se traduce en un procedimiento mínimamente invasivo con incisiones reducidas, menor dolor posoperatorio, reducción sustancial del riesgo de infecciones o sangrados y una reincorporación acelerada a la rutina laboral y física.
El proceso de entrenamiento para los profesionales involucra simuladores virtuales, modelos vivos y una etapa final denominada proctoring, donde las primeras cirugías se realizan junto a expertos internacionales de amplia trayectoria. La institución cuenta con la ventaja de poseer un equipo médico con vasta experiencia en técnica laparoscópica y capacitaciones desarrolladas previamente en centros de alto volumen quirúrgico.

Respecto al esquema de cobertura y financiamiento, desde la dirección médica indicaron que se iniciaron las negociaciones con obras sociales y empresas de medicina prepaga para definir qué intervenciones serán alcanzadas por los convenios. Al ser una opción de vanguardia, el doctor Llensa concluyó: “Está la alternativa de que esto sea una situación electiva, al menos en el inicio. Esto no es para todas las cirugías, pero lentamente dentro de la evolución de la medicina hay cada vez más indicaciones para la cirugía robótica y como es un método de aprendizaje continuo y de evolución, creemos que va a tener un nicho cada vez más creciente de indicación”.