Lactancia materna: mitos y verdades incómodas

Lactancia materna: mitos y verdades incómodas

Más allá de la nutrición individual, amamantar es un acto de salud pública con beneficios a corto y largo plazo. Las barreras laborales y sociales que aún persisten, y la urgencia de educar desde la etapa escolar para proteger un derecho fundamental.

La lactancia materna suele abordarse desde el ámbito íntimo o biológico. Sin embargo, se trata de una intervención médica y social determinante. A pesar de la evidencia científica acumulada sobre sus ventajas, aún circulan mitos arraigados que siembran dudas en las familias, sumados a barreras externas que dificultan su desarrollo pleno. Desmitificar conceptos y comprender su dimensión comunitaria es esencial para garantizar un acompañamiento real.

Mitos y verdades arraigados

Uno de los prejuicios más frecuentes es la creencia de que existe la leche delgada o insuficiente. La ciencia ha demostrado que todas las madres producen leche con la calidad y los nutrientes necesarios para su bebé. El volumen de producción responde a la succión directa y a la frecuencia de las tomas, no a la anatomía del pecho ni a mitos populares sobre la dieta materna.

Otro mito extendido sostiene que amamantar debe doler. La molestia persistente es un indicador de que la postura o el acople del bebé deben corregirse, no una condición natural del proceso.

Beneficios presentes y futuros a nivel individual y poblacional

Según precisó la Licenciada en obstetricia Yemina Cabrera “los beneficios de la leche materna son inmediatos y de largo alcance, es decir para toda la vida. Pero no se limita al solo hecho de dar la teta, implica un compromiso social, educativo, y ambiental. Entre muchos de los factores y pros podemos nombrar:

  • Protección inmunológica presente: El calostro y la leche materna aportan anticuerpos, enzimas y hormonas que protegen al lactante contra infecciones respiratorias, diarreas, otitis y síndrome de muerte súbita del lactante.

  • Salud metabólica futura: A largo plazo, los niños amamantados presentan menor riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2, asma y leucemia en la infancia o edad adulta.

  • Impacto sanitario poblacional: Un incremento en las tasas de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses reduce drásticamente las tasas de hospitalización infantil, disminuye el uso de antibióticos y alivia de forma sustancial la carga económica y operativa de los sistemas de salud pública”.

-¿Qué factores externos influyen?

“Cuando una lactancia se interrumpe antes de lo deseado, la causa rara vez es un fallo biológico de la madre. Por el contrario, suelen operar factores sociales y laborales adversos. La falta de licencias por maternidad extendidas y la escasez de espacios adecuados —como lactarios limpios y privados en los lugares de trabajo— fuerzan destetes precoces. La presión por reincorporarse a la rutina productiva sin las pausas de amamantamiento o extracción garantizadas por ley convierte el proceso en una carrera de obstáculos. A esto se suma la mirada social que invisibiliza o juzga la lactancia en el espacio público, despojando a la madre de la red de sostén que requiere”.

Concientización y educación desde la escuela

Para revertir esta problemática, es indispensable incorporar la lactancia materna en la currícula escolar desde niveles tempranos. “Comprender la soberanía alimentaria, la anatomía humana y la importancia del cuidado colectivo desde la infancia naturaliza el proceso y elimina sesgos. Educando a las futuras generaciones se construyen entornos comunitarios más empáticos y responsables.

Garantizar una lactancia exitosa exige trascender la responsabilidad individual. Apoyar con licencias dignas, infraestructura adecuada y educación continua, es la única vía para consolidar la lactancia como un derecho garantizado para cada niña y niño”.

La profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota

Seguinos en