Ícono indiscutido de la década de los 80′ en la bailanta, la imponente Delia “Lía” Crucet fue disruptiva e “incorrecta” para los cánones que muchos sentenciaron. Sin embargo, su carrera despegó, y la posicionó como referente.
Con un meneo bastante básico y pegadizo, pero con personalidad y porte arrolladores, Delia “Lía” Crucet se convirtió, desde los 80, en un ícono que abrazó sin tapujos ni poses lo popular.
La imponente rubia que gustaba lookerase de animal print, con vestidos ultra escotados, nació en Gerli el 8 de agosto de 1952 en una familia humilde junto a tres hermanos. Creció en Lanús y asistió a la escuela n.º45 de Avellaneda. La directora le ordenó que no usara delantales ajustados para no distraer a los profesores. A los 18 años se casó con su novio de la adolescencia y se convirtió en la madre de Karina (quien más tarde continuaría su legado). Poco tiempo después decidió separarse y criar a su pequeña hija ella sola. Los primeros trabajos de Lía fueron como modelo, pero en muchos castings la rechazaban por sus medidas: 110-70-110. Fue entonces que pensó que, tal vez, su lugar estaba en el teatro de revistas.
Una carrera, desde otra
Si bien en ese primer momento la monumental Lía pensó en cambiar de rubro (compartió camarines con Moria Casan, Ethel Rojo, Alberto Olmedo y Jorge Porcel) quien le daría un giro a su carrera es Jorge Corona. El cómico que la bautizó en el programa Finalísima como “La Tetamanti” (por sus desbordados escotes para la época) y le pidió a Lía que grabara unos temas con él. Cuando el director de Leader Music, Kuki Pumar, la escuchó le propuso grabar su propio disco. Y lo impensado de una carrera musical, despegó.
Así la música la alejaría de las plumas, pero la uniría a Tony Salatino. Su marido y representante. En esos primeros años Lía realizaba veinte shows por fin de semana, diez minutos en cada localidad para cumplir con todos sus públicos. Desde 1988 hasta hace unos pocos años. Debido a problemas de salud abandonó los escenarios, pero jamás dejó de cantar.
Modelo a seguir
La televisión de los 90 estuvo protagonizada por Lía Crucet. No solo en programas musicales: la reina de la bailanta agitaba el living de “Almorzando con Mirtha Legrand”, se confesaba en “La noche de Moria”, participaba de un sketch humorístico en “Videomatch” y visitaba seguido a Antonio Gasalla en “El palacio de la risa”. Interpretando al personaje de la empleada pública, Gasalla le preguntó a Lía si iba a hacer las compras con esos escotes y vestidos ajustados. Su respuesta contundente fue que ella no se encarga de hacer los mandados, eso es responsabilidad de su marido. Lía siempre tuvo una actitud feminista e inspiradora: cuando su cuerpo dejó de ser esbelto y ganó kilos no pensó nunca en modificar su vestuario. Siguió teniendo el “pupo al aire” y las caderas delineadas por telas elastizadas. Mostrando que el paso del tiempo y el subir de peso no te quitan sensualidad ni te condicionan el look.
Lía madre, abuela y bisabuela
Con su marido Tony adoptaron a Ezequiel cuando tenía tres meses, quien la acompañaba cada vez que cantaba en televisión. Cuando un periodista le preguntó cómo era tener un hijo no biológico ella respondió “Es mi sangre, no hay ninguna diferencia”. En 2004 ingresó a la movida tropical Karina, la princesita. Los programas de chimentos intentaron pinchar a Lía para ver qué opinaba de la recién llegada. “Tiene buenas letras y convoca, atrapa”, dijo. De su boca solo salieron elogios para las colegas.
En 2012 Lía fue diagnosticada con cáncer de útero. Se sometió a un tratamiento que incluyó rayos y quimioterapia. Superada la enfermedad regresó al trabajo: cantar en casamientos, aniversarios, bailantas y boliches.
Las enfermedades hasta su despedida final
La artista venía sufriendo un deterioro en su salud durante los últimos años, y a fines de 2021 fue internada en un geriátrico en la ciudad de Mar del Plata. Unos meses después, en marzo de 2022, debió someterse a una compleja intervención quirúrgica con motivo de una complicación de una cirugía anterior.
Desde hace unas semanas, Lía permanecía internada en un hospital de Mar del Plata, donde un equipo médico monitoreaba minuto a minuto su delicado estado, esperando una leve mejoría en su cuadro. “Está grave”, afirmó su hijas Karina, y brindó más detalles. “Solo queda acompañar según dicen los médicos”, dijo angustiada. “Le encontraron un cáncer broncopulmonar fulminante, concluyó.
Ese mismo día, en sus historias de Instagram, Karina compartió unas imágenes con su mamá, en donde había agregado estas palabras: “Esperame”, mientras se veía el camino de la ruta 2 en dirección a la ciudad de Mar del Plata.
Por su parte, la periodista Karina Iavícoli, en Intrusos, había expresado: “La salud de Lía se viene resquebrajando hace mucho. Tiene un cáncer broncopulmonar, lo que le dijeron los médicos es que ya en el estadío en el que está no es un diagnóstico para tratar y que tiene que esperar”, sostuvo. El diagnóstico que recibió la popular cantante no dejó margen para tratamientos efectivos, lo que despertó la preocupación tanto en su entorno familiar como en sus admiradores, quienes la recuerdan como una de las grandes figuras de la movida tropical.