Más allá de una simple molestia: qué es la Nicturia y qué significa levantarse a orinar en la noche

Más allá de una simple molestia: qué es la Nicturia y qué significa levantarse a orinar en la noche

Cuando la necesidad de orinar interrumpe el sueño, con la nicturia, las causas pueden ser diversas y las consecuencias ir más allá del cansancio. Entender este fenómeno es clave para mejorar la calidad de vida.

La nicturia, definida como la necesidad de levantarse una o más veces durante la noche para orinar, es un síntoma sorprendentemente común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Si bien a menudo se descarta como una parte inevitable del envejecimiento o una simple molestia, la nicturia puede ser un indicador de problemas de salud subyacentes y tener un impacto significativo en la calidad de vida, afectando el sueño, el estado de ánimo y la productividad diurna. Comprender sus causas, aprender estrategias para gestionarla y reconocer sus posibles consecuencias es fundamental para quienes la padecen.

Según explicó el doctor Pujol, “las causas de la nicturia son variadas y pueden clasificarse en varias categorías. Una de las más frecuentes es la producción excesiva de orina (poliuria nocturna). Esto puede deberse a la ingesta excesiva de líquidos antes de acostarse, especialmente bebidas con cafeína o alcohol, que tienen un efecto diurético. Ciertas condiciones médicas también pueden causar poliuria nocturna, como la insuficiencia cardíaca congestiva, la diabetes (tanto tipo 1 como tipo 2 no controlada) y la apnea del sueño. En la insuficiencia cardíaca, los líquidos acumulados durante el día en las piernas y los tobillos (edema) se reabsorben en el torrente sanguíneo cuando la persona se acuesta, lo que aumenta la producción de orina. La apnea del sueño, por su parte, puede alterar la producción de la hormona antidiurética, llevando a un aumento de la producción de orina nocturna”.

-¿Con qué otros problemas pueden vincularse?

Otra categoría de causas se relaciona con problemas de almacenamiento de la vejiga. Una vejiga hiperactiva, infecciones del tracto urinario, cistitis intersticial o incluso la presencia de cálculos en la vejiga pueden reducir su capacidad funcional o aumentar su irritabilidad, lo que lleva a la necesidad frecuente de orinar. En los hombres, una causa muy común es la hiperplasia prostática benigna (HPB), un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática que comprime la uretra y dificulta el vaciado completo de la vejiga, resultando en un goteo constante y la sensación de necesitar orinar con frecuencia. En las mujeres, el prolapso de órganos pélvicos o los cambios hormonales post-menopáusicos pueden afectar la función de la vejiga.

-¿Hay medicamentos que pueden incidir?

Sí. Más allá de lo urológico, otras condiciones médicas sistémicas pueden contribuir a la nicturia. El uso de ciertos medicamentos, como diuréticos prescritos para la hipertensión o la insuficiencia cardíaca, puede aumentar la producción de orina, especialmente si se toman por la noche. Enfermedades neurológicas como el Parkinson o la esclerosis múltiple también pueden afectar el control de la vejiga. Incluso factores conductuales y ambientales, como un ambiente de sueño demasiado frío o el síndrome de piernas inquietas, pueden influir.

-¿Qué consejos brindarías en este sentido?

Los consejos para manejar la nicturia varían según la causa subyacente. En primer lugar, es crucial consultar a un médico para obtener un diagnóstico preciso. Una vez descartadas o tratadas condiciones médicas serias, se pueden implementar estrategias conductuales. Limitar la ingesta de líquidos dos a tres horas antes de acostarse, especialmente cafeína y alcohol, es un buen punto de partida. Elevar las piernas durante el día o usar medias de compresión puede ayudar a reducir la acumulación de líquidos en las extremidades inferiores en casos de edema. Para los hombres con HPB, existen medicamentos que pueden aliviar los síntomas. Entrenar la vejiga mediante ejercicios de Kegel y horarios de micción programados también puede ser beneficioso. Mantener un peso saludable y controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión son igualmente importantes.

Las consecuencias de la nicturia van más allá de la simple interrupción del sueño. La fragmentación del sueño conduce a fatiga diurna, disminución de la concentración, irritabilidad y un mayor riesgo de accidentes. La privación crónica del sueño también puede tener un impacto negativo en el sistema inmunológico, la salud cardiovascular y el bienestar mental. Las caídas nocturnas, especialmente en personas mayores, son una preocupación grave asociada con el levantarse repetidamente en la oscuridad. Además, el impacto psicológico del cansancio constante y la preocupación por las interrupciones nocturnas puede llevar a ansiedad y depresión.

La nicturia no debe ser ignorada. Es un síntoma multifactorial que requiere una evaluación médica integral. Al identificar y abordar sus causas subyacentes, y al implementar cambios en el estilo de vida y, si es necesario, tratamientos médicos, las personas que la padecen pueden mejorar significativamente su calidad de sueño y, en consecuencia, su calidad de vida general. “Escuchar al cuerpo y buscar ayuda profesional son los primeros pasos para retomar el control de las noches y el bienestar diurno”, concluyó Pujol.

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