El dolor migrañoso no sólo es incapacitante para las personas que lo padecen, sino que además necesita ser diagnosticado para no dejar de lado, otras patologías. En esta nota la palabra que vale: la del profesional.
No importa cuántas veces te pase, cuando la cabeza parece partirse en dos, a punto de no poder trabajar, y dejarte tirado/a en una cama, sólo te recuerda lo invalidante que puede ser sufrir de migrañas. La falta de diagnóstico y tratamiento atentan contra una dolencia que requiere del consejo y tratamiento profesional, incluso para descartar otro tipo de patologías.
Según explica el médico neurólogo Sergio Güizzo, “la migraña es un tipo de dolor de cabeza, y una afección muy frecuente en la población y tiene que ver con una sintomatología en donde aparece un dolor de cabeza muy fuerte que nos llega a descomponer, que nos hace vomitar, que ya desde el día previo nos hace sentir mal, nos molesta la luz, los ruidos, y hasta llega a incapacitarnos y tirarnos a la cama”.
– ¿Por qué es tan importante el diagnóstico temprano?
Porque hay que bucear en el ramo familiar, ya que, si la mamá de la familia padece de migrañas, los hijos tienen un 40% de posibilidades de padecerla, y en caso que además el papá también sea migrañoso, los hijos tendrán un 90% de posibilidades de padecerla también. Siempre hay una prevalencia familiar importante, y muchas veces la persona la vincula con otras dolencias como un ataque al hígado, y en realidad lo que se tiene es migraña.
Cuando el dolor de cabeza es brusco, intenso y repentino, siempre debemos pensar que puede tratarse de la posibilidad de un ACV, por ello siempre hay que consultar al profesional. Lo importante es que hay tratamientos y medicación nueva que según el caso podrán ayudar y mucho, además de incentivar hábitos de vida buenos que se sumarán para que la persona pueda tener una vida normal.
El origen del mal
Nicolás Morera (M.N. 119.541), neurólogo del Hospital Británico, explicó que la migraña es un tipo de dolor de cabeza que entra dentro de las cefaleas o algias craneales. “Es más frecuente en mujeres que en hombres. En general, el paciente se queja porque le duele la mitad de la cabeza y el dolor suele ser pulsátil u opresivo. Suele ir acompañada de molestias con la luz (fotofobia), los ruidos (fonofobia) o los olores (osmofobia), náuseas o vómitos. Suele tener un origen genético, con antecedentes familiares”, precisó.
Entre los factores que suelen gatillarla mencionó el exceso de calor por la vasodilatación de vasos sanguíneos cerebrales. “El calor puede agravar los síntomas, así como la falta de actividad física aeróbica, el ayuno, la mala alimentación, los desórdenes del sueño (siempre se indica dormir la misma cantidad de horas) y la ingesta abusiva de analgésicos (su uso crónico puede desencadenar cefaleas por abuso de analgésicos)”, advirtió.
El especialista dijo que se considera que un paciente tiene migraña crónica cuando sufre “más de 15 dolores al mes y de status migrañoso, que es cuando el dolor perdura más de 72 horas ininterrumpidas.
El “aura”
“Hay migraña con aura y sin aura. El aura puede ser visual (la más común) o sensitiva. El paciente puede sentir una visión de escotomas centelleantes positivos (brillos, luz) o escotomas negativos (manchas negras). Cuando tienen aura sensitiva a veces sienten en el cuerpo hormigueo u otras sensaciones. En ambos casos, los síntomas aparecen previamente al dolor de cabeza. Quienes padecen migraña con aura no deben ingerir ergotamínicos ya que corren más riesgo de sufrir ACV. Las migrañas, generalmente, se tratan con analgésicos”, precisó el neurólogo.
Factores de riesgo de la migraña
-Comer desordenadamente.
-Dormir mal.
-El sedentarismo: falta de actividad física aeróbica.
-El calor y la exposición al sol.
-Fumar.
¿Cefalea o migraña?
La cefalea más frecuente es la tensional. Está causada por tensión muscular, generalmente en la frente y en la nuca y suele coincidir con periodos de estrés. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cefaleas son la sexta causa de discapacidad en el mundo.
Cuando el dolor se presenta en ambos lados de la cabeza, con predominio en la frente y la nuca, es conocido como dolor “en cinturón” o “en casco”. La palpación de los músculos afectados puede provocar dolor.
La intensidad del dolor en las cefaleas tensionales suele ser más leve y son menos incapacitantes si se compara con la cefalea de la migraña. Pueden tener fotofobia (molestia a la luz) o sonofobia (molestia a los sonidos). El dolor suele aparecer durante el transcurso del día y es más intenso por las tardes, pero puede hacerse crónico: estar presente todo el día y durante varios días.
Se calcula que la cefalea afecta aproximadamente al 50 por ciento de la población adulta en el mundo. En el último año entre el 25-50 % de los adultos de 18 a 65 años ha tenido cefalea.
Para evitarla, hay que mantener rutinas en las actividades cotidianas, una nutrición sana, sueño suficiente y actividad física.
Por su lado, la migraña se caracteriza por episodios de dolor de intensidad variable y puede llegar a ser muy intensa y limitante. El dolor, generalmente, se inicia en uno u otro lado de la cabeza (hemicraneal) y se extiende a toda la cabeza. Suele ser pulsátil, como el latido del corazón, y puede ir acompañada de náuseas, vómitos, fotofobia, fonofóbia y/o osmofóbia (molestia de los olores).
Las alteraciones del ritmo de sueño (dormir más o menos de lo habitual), la menstruación, los cambios climáticos, el ayuno o algunos alimentos predisponen al dolor. Por esto siempre se recomienda dormir todas las noches la misma cantidad de horas (ideal entre siete y ocho horas), hacer ejercicio aeróbico todos los días, comer cada tres horas y tomar la mínima cantidad de analgésicos posible.
El neurólogo Sergio Güizzo, dialogó con el equipo de Cada Día. Mirá la nota