Detrás del personaje “therian” que hizo descostillar de risa a Santiago del Moro, se esconde una de las historias de lucha más crudas que haya pasado por el reality.
La gala de este domingo de Gran Hermano en El 9 Televida fue una montaña rusa de emociones. Tras la salida de Carmiña Masi, la puerta principal se abrió para recibir a Jessica Maciel, quien entró a la casa con una máscara de animal y una energía arrolladora. Detrás del personaje “therian” que hizo descostillar de risa a Santiago del Moro, se esconde una de las historias de lucha más crudas que haya pasado por el reality.
El ingreso fue puro impacto visual. La Maciel cruzó el umbral en modo “therian” (personas que se identifican con animales), llevando una máscara de perro que no se quitó hasta encontrarse con sus nuevos compañeros. Danelik fue la primera en reconocerla, dándole una bienvenida cálida a quien prometió no entrar a jugar, sino a convivir. “Ya gané con entrar acá. Quiero conocerlos a todos, abrazarlos y hacerlos reír”, aseguró la nueva participante frente a las cámaras de El 9 Televida.
Sin embargo, detrás de las bromas sobre ser una “zorra siberiana”, la realidad de Jessica Maciel conmovió a la audiencia. A sus 47 años, la artista y comediante trans llegó al programa con una mochila cargada de dolor y resiliencia. Contó que fue expulsada de su casa a los 13 años y que sufrió amenazas de muerte de su propio padre tras conocerse su identidad. Su adolescencia estuvo marcada por el desamparo de la calle, la prostitución forzada y las adicciones, un “infierno” del que logró salir gracias al arte y al apoyo de figuras como Costa.
Ayer, la casa asistió a una presentación dual: por un lado, la comediante irreverente que lanzó frases polémicas sobre “oler a sus compañeros” bajo su máscara de animal, y por el otro, la mujer que sobrevivió a golpizas e intentos de asesinato por su identidad de género. Esta profundidad promete convertir a La Maciel en una de las jugadoras más fuertes y queridas de la Generación Dorada, ya que su mensaje de “vida calma” y alegría nace de haber superado las pruebas más difíciles.
Con la entrada de Jessica, el reality suma una cuota de humor necesario, pero también un testimonio de vida que invita a la reflexión. Mientras los participantes intentaban procesar qué es ser un “therian”, afuera de la casa el público ya empezó a empatizar con una mujer que, tras dormir en las plazas y ser detenida injustamente en el pasado, hoy encuentra su revancha bajo las luces de Gran Hermano.