Osteoporosis, prevención y calidad de vida a edad temprana

Osteoporosis, prevención y calidad de vida a edad temprana

Conocida como la “enfermedad silenciosa”, esta afección debilita la estructura ósea sin presentar síntomas previos. Claves para proteger la densidad mineral a través de la nutrición, la actividad física y el cuidado diario.

A medida que pasan los años, el cuerpo atraviesa constantes procesos de remodelación celular. Sin embargo, cuando el equilibrio entre la formación y la reabsorción de tejido óseo se altera, la salud del esqueleto comienza a correr riesgos.

Según  precisó la médica clínica Andrea Conforti (especialista en inmunología y osteoporosis de Osep) “la osteoporosis es una enfermedad crónica y progresiva caracterizada por la disminución de la densidad de masa ósea y el deterioro de su microarquitectura. Como resultado, los huesos se vuelven porosos, frágiles y significativamente más propensos a sufrir fracturas ante traumatismos mínimos o caídas leves. Su carácter asintomático en las etapas iniciales es la razón por la cual se la denomina ‘la enfermedad silenciosa’: habitualmente, el primer signo de su presencia es una fractura imprevista, siendo las más frecuentes las de muñeca, vértebras y cadera”.

– ¿Por qué se produce?

El hueso es un tejido vivo que se renueva continuamente. Durante la infancia y la juventud, el organismo produce tejido óseo nuevo más rápido de lo que se destruye, alcanzando el pico máximo de masa ósea alrededor de los 30 años. A partir de esa etapa, el proceso de pérdida supera gradualmente al de regeneración.

-¿Existen factores de riesgo que aceleran su aparición?

Sí algunos de ellos son:

-Factores no modificables: La edad avanzada, la predisposición genética o antecedentes familiares y el sexo biológico. Las mujeres son especialmente vulnerables tras la llegada de la menopausia, debido a la drástica reducción de estrógenos, hormonas que ejercen un rol protector sobre la masa ósea.

-Factores hormonales y metabólicos: Alteraciones tiroideas, déficit de hormonas sexuales o el uso prolongado de ciertos medicamentos (como los corticoides).

-Estilo de vida: El sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la delgadez extrema o una nutrición deficiente desde la juventud.

-¿Se puede prevenir la osteoporosis?

La respuesta de la medicina es categórica: sí, la osteoporosis se puede prevenir y postergar. La estrategia preventiva abarca dos etapas clave: construir la mayor cantidad de masa ósea posible durante la juventud y frenar la velocidad de pérdida de tejido durante la adultez y la vejez.

Nutrición: el combustible para la estructura ósea

  • Calcio: Es el mineral fundamental de los huesos. Se encuentra en lácteos (leche, yogur, quesos), bebidas vegetales fortificadas, frutos secos (como almendras), semillas de sésamo y vegetales de hoja verde (brócoli, espinaca).

  • Vitamina D: Resulta indispensable para que el intestino pueda absorber el calcio. La principal fuente es la síntesis cutánea mediante la exposición solar moderada y segura (10 a 15 minutos diarios fuera de las horas de mayor radiación), combinada con alimentos como pescados grasos (salmón, atún), huevo y productos fortificados.

Ejercicio físico: el estímulo del impacto y la fuerza

El tejido óseo responde a la carga mecánica. El ejercicio regular estimula la fijación de minerales en la matriz ósea:

  • Entrenamiento de fuerza y resistencia: Trabajar con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal fortalece la estructura ósea y la musculatura circundante.

  • Actividades de impacto moderado: Caminar a buen ritmo, subir escaleras o bailar generan el estímulo necesario en las articulaciones y los huesos largos.

Consejos para la vida diaria y la prevención de caídas

Para quienes ya presentan osteopenia (pérdida leve de densidad ósea) u osteoporosis, evitar las caídas es tan crucial como el tratamiento médico:

-Acondicionar el hogar: Eliminar alfombras sueltas, mantener los pasillos bien iluminados e instalar barras de agarre en el baño.

-Cuidar la postura: Evitar flexiones bruscas de la columna hacia adelante al levantar objetos pesados.

-Controles médicos periódicos: Consultar al especialista para realizar estudios de diagnóstico (como la densitometría ósea) y evaluar la necesidad de suplementación o tratamiento farmacológico específico.

“Sin lugar a dudas la prevención y tratamiento resulta vital a la hora de pensar en cuidar la salud ósea es una inversión a largo plazo: hábitos saludables sostenidos hoy garantizan autonomía, movilidad y calidad de vida en el futuro”.

La profesional estuvo en Cada Día, ¡Mirá la entrevista!

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