La profunda grieta familiar desatada en el entorno Yankelevich sumó un capítulo de altísima tensión. Luego de que Valentín Yankelevich revelara los presuntos episodios de violencia vividos durante su infancia a manos de su padre, Darío Giordano, el productor rompió el silencio con un extenso comunicado para negar las acusaciones.
La conmoción por los desgarradores testimonios de Valentín Yankelevich sobre los traumáticos momentos que vivió durante su infancia volvió a escalar a los primeros planos mediáticos. Luego de que el hijo de la recordada Romina Yan hiciera públicas sus vivencias, su progenitor, Darío Giordano, emitió un extenso escrito defensivo rechazando categóricamente las denuncias de violencia.
En su carta, Giordano aseguró que la Justicia lo sobreseyó en 2018, argumentando que “hizo lo que pudo con las herramientas que tenía” a los 36 años tras la repentina pérdida de su esposa, pidiendo disculpas únicamente por si no estuvo “a la altura de lo que sus hijos necesitaban”.

El llamado que desencadenó el descargo
Las palabras del productor estuvieron lejos de traer tranquilidad o generar un acercamiento. En diálogo con Eduardo Feinmann en el ciclo Alguien tiene que decirlo por Radio Mitre, fue el propio Gustavo Yankelevich quien reveló la inmediata llamada telefónica que recibió de su nieto apenas tomó estado público la carta de Giordano.
“Cuando salió el comunicado, automáticamente me llamó Valentín y me dijo: ‘¿Vos leíste esto?’”, contó con sorpresa el emblemático productor televisivo.

“Tenía la posibilidad de pedir perdón”
Analizando la postura que tomó el viudo de Romina Yan en los medios, Gustavo Yankelevich no ocultó su desilusión por la estrategia elegida y remarcó la oportunidad desaprovechada para asumir la responsabilidad:
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La crítica a la postura de inocencia: “Tenía la posibilidad de, después de tantos años, pedir perdón y decir ‘me equivoqué’, ¿pero escribe esto?”.
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El reproche por no asumir errores: “Pedir disculpas lo hubiera dejado mejor parado que insistir en que es inocente y que no tiene nada que ver”, disparó sin contemplaciones.
Mientras Giordano insiste en que no mantendrá un debate público con sus hijos y apela a defender su imagen en nombre del dolor compartido, del lado de la familia Yankelevich la postura sigue firme: las heridas del pasado continúan abiertas y la respuesta del productor solo profundizó la distancia.