Para muchos, el ronquido es simplemente una anécdota nocturna o una molestia para el compañero de habitación. Sin embargo, la ciencia del sueño plantea una pregunta fundamental: ¿Roncar significa necesariamente que estamos durmiendo mal? La respuesta no es única.
Mientras que para algunos el ronquido es solo una vibración sonora que permite un sueño reparador, para otros puede ser el síntoma visible de la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que fragmenta el descanso y pone en riesgo la salud cardiovascular. Aprender a distinguir entre el “roncador simple” y el paciente con apneas es la clave para recuperar la vitalidad diaria.
“El ronquido se produce cuando el flujo de aire a través de la boca y la nariz se obstruye físicamente. Al intentar pasar por tejidos relajados en la garganta (como el paladar blando o la úvula), estos vibran, generando el sonido característico”, explica el otorrinolaringólogo Fabricio Ianardi. Pero, ¿implica esto que la persona no descansa?
“Existe una distinción vital en la medicina del sueño. Si una persona ronca de manera rítmica y continua, pero no presenta apneas interrupciones de la respiración, es muy probable que esté logrando un sueño reparador.
En estos casos, aunque el ruido sea estruendoso para los demás, el cerebro del durmiente logra atravesar todas las etapas del sueño (ligero, profundo y REM) sin microdespertares. Para este individuo, el ronquido es una característica física, similar a la respiración fuerte, que no compromete la oxigenación ni la arquitectura del sueño. No obstante, incluso en estos casos, la consulta con un especialista es recomendable para descartar inflamaciones crónicas o problemas anatómicos”, argumentó Ianardi.
La señal de alarma: Apnea obstructiva del sueño
“El escenario cambia drásticamente cuando el ronquido es irregular o se interrumpe por silencios súbitos seguidos de un jadeo o resoplido. Esto indica la presencia de apneas, donde la vía aérea se colapsa totalmente y la respiración se detiene por segundos”, explicó el profesional.
En las personas con apnea:
-El sueño se fragmenta: El cerebro debe enviar una señal de “alerta” para reanudar la respiración, provocando microdespertares que el durmiente no recuerda, pero que impiden llegar al sueño profundo.
-Baja el oxígeno: La falta de aire reduce los niveles de oxígeno en sangre, lo que estresa al corazón y aumenta el riesgo de hipertensión y arritmias.
-Somnolencia diurna: Al no tener un sueño de calidad, la persona despierta cansada, con dolor de cabeza y falta de concentración, afectando su vida laboral y social.
Causas comunes del ronquido
- Anatomía de la boca: Un paladar blando bajo y grueso, o amígdalas grandes, pueden estrechar la vía aérea.
- Sobrepeso: El exceso de tejido en el cuello aumenta la presión sobre la garganta al dormir.
- Posición al dormir: Dormir boca arriba (decúbito supino) hace que la lengua caiga hacia atrás por gravedad, facilitando el ronquido.
- Consumo de alcohol o sedantes: Estas sustancias relajan excesivamente los músculos de la garganta, agravando la obstrucción.
Consejos para mejorar la calidad del descanso
“Si el ronquido está afectando tu vida o la de tu pareja, existen medidas prácticas antes de llegar a tratamientos complejos:
-Dormir de costado: Utilizar almohadas especiales o el clásico truco de coser una pelota de tenis en la espalda de la remera del pijama para evitar girarse boca arriba.
-Mantener un peso saludable: Reducir incluso un pequeño porcentaje de grasa corporal puede disminuir drásticamente la presión en las vías respiratorias.
-Evitar alcohol antes de dormir: Al menos 4 horas antes de acostarse para evitar la relajación muscular extrema.
-Higiene nasal: Asegurarse de que las fosas nasales estén despejadas (mediante tiras nasales o lavados) para facilitar la respiración por la nariz y no por la boca”.
La importancia de la consulta profesional
“Roncar mucho no siempre es sinónimo de dormir mal, pero es un síntoma que no debe ignorarse. Si además del ruido hay cansancio crónico, pausas respiratorias observadas por terceros o irritabilidad matutina, la calidad del sueño está seriamente comprometida. Una polisomnografía, estudio del sueño, puede determinar con precisión si estamos ante un ruido inofensivo o ante una patología que requiere tratamiento”, concluyó.
El profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota