Sexualidad y embarazo: mitos, cambios y deseo

Sexualidad y embarazo: mitos, cambios y deseo

Lejos de los tabúes y las falsas creencias, la vivencia del placer durante el embarazo atraviesa constantes fluctuaciones hormonales y físicas. Especialistas explican la evolución de la libido en cada etapa gestacional, las posturas más confortables y las pautas para mantener la intimidad de forma segura.

La llegada de un embarazo transforma de manera profunda la dinámica física, emocional y relacional de la pareja. Sin embargo, en torno a la sexualidad durante la gestación persisten dudas, temores y mitos infundados que suelen inhibir el disfrute.

Según precisó la licenciada en psicología Eliana Silveti, especialista en sexualidad, “la idea de que el deseo desaparece por completo o que la actividad sexual puede perjudicar al bebé carece de sustento en embarazos de bajo riesgo, por lo que abordar la intimidad con información rigurosa resulta fundamental”.

Po otro lado sumó: “la libido no se comporta de manera lineal durante los nueve meses; por el contrario, experimenta altibajos condicionados por la tormenta hormonal y los cambios anatómicos característicos de cada trimestre”.

El recorrido del deseo en cada trimestre

  • Primer trimestre (La fluctuación emocional): Durante las primeras semanas, el aumento drástico de la progesterona y la hormona hCG suele desencadenar síntomas como náuseas, fatiga extrema y mayor sensibilidad mamaria. Esto provoca que en muchas gestantes el deseo sexual disminuya significativamente. Asimismo, el temor infundado a interferir con la implantación del embrión suele generar tensión psicológica.

  • Segundo trimestre (El renacer de la libido): “Conocido como el período de mayor plenitud. Hacia la semana 14, las molestias iniciales suelen remitir y se produce un incremento notable en la vascularización de la zona pélvica. Esta mayor irrigación sanguínea favorece la lubricación vaginal y la sensibilidad del clítoris, facilitando orgasmos más intensos”. La energía retorna y la libido tiende a alcanzar su punto máximo.

  • Tercer trimestre (La adaptación física): El crecimiento acelerado del vientre, la presión pélvica, los dolores de espalda y la fatiga acumulada vuelven a impactar en la frecuencia de los encuentros. En esta fase, la creatividad y la adaptación a las limitaciones físicas resultan clave.

Posiciones sugeridas y adaptaciones anatómicas

“Con el avance del volumen abdominal, la posición tradicional de ‘misionero’ puede resultar incómoda o provocar compresión de la vena cava al permanecer acostada boca arriba (síndrome de hipotensión supina). Hay que ponderar alternativas que prioricen el confort:

  1. De costado o “cuchara”: La gestante se recuesta de lado, evitando el peso del abdomen y permitiendo una penetración suave y poco profunda.

  2. La mujer arriba: Otorga a la gestante el control total del ritmo, la profundidad y el ángulo de la penetración, evitando presión sobre la panza.

  3. Sentados o al borde de la cama: Aporta estabilidad, reduce el esfuerzo físico y facilita el contacto visual y las caricias”.

Desmitificando el placer gestacional

Es preciso derribar la creencia de que las relaciones sexuales pueden desencadenar un parto prematuro o lesionar al feto. Salvo indicación médica específica —como en casos de placenta previa, amenaza de parto pretérmino o rotura de bolsa—, el bebé se encuentra completamente protegido dentro del útero por el saco amniótico y el tapón mucoso.

“Para vivir una sexualidad plena, es importante mantener una comunicación fluida en la pareja, explorar formas de intimidad que no dependan exclusivamente de la coitofobia o la penetración (como masajes y erotismo focalizado) y liberarse de la exigencia de rendimiento. Comprender que cada cuerpo vive la gestación de manera única es el primer paso para disfrutar del placer sin culpas ni prejuicios”, concluyó la profesional.

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