El Síndrome urémico hemolítico es una enfermedad endémica en países como Argentina, que afecta principalmente a niños. Su causa, la bacteria e. coli, se aloja en los alimentos y su prevención es la mejor defensa.
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una de las enfermedades de transmisión alimentaria más temidas, especialmente para las familias con niños pequeños. Se trata de una infección grave causada por una cepa de la bacteria Escherichia coli (E. coli), que produce una potente toxina que daña los glóbulos rojos, las plaquetas y, en casos severos, los riñones, pudiendo llevar a insuficiencia renal crónica o incluso la muerte. En Argentina, es la principal causa de insuficiencia renal aguda en la población infantil.
¿Cómo se contagia el SUH?
La bacteria E. coli vive en el intestino de animales sanos, especialmente en el ganado vacuno. Es por eso que la principal vía de transmisión es a través del consumo de alimentos contaminados con materia fecal de estos animales. La carne, en particular la picada, es la principal fuente de riesgo, ya que al picarse, la bacteria puede esparcirse por todo el producto. Sin embargo, el contagio no se limita a la carne. Otros alimentos que pueden ser vectores son los lácteos no pasteurizados, las verduras y frutas mal lavadas, el agua no potable y los jugos de fruta sin pasteurizar.
La enfermedad también se puede transmitir de persona a persona, en especial en entornos donde la higiene es deficiente, como guarderías o instituciones de cuidado.
¿Cómo prevenirlo?
Según explicó Emiliana Rodríguez, Licenciada en bromatología “en primer lugar la higiene es vital para prevenirlo. Algo tan básico como el lavado de manos con agua y jabón; la cocción de las carnes, sobre todo en la población de riesgo que son los menores de cinco años. Esos niños no pueden consumir carne en diversos puntos de cocción, sólo en uno y es el completo. No hay que darles de comer carne molida.
¿Qué sintomatología puede existir?
La mayoría de los casos de SUH se inician con síntomas gastrointestinales, que son fáciles de confundir con una indigestión o un virus estomacal.
-Diarrea (a menudo con sangre): Este es el síntoma inicial más común. La diarrea es acuosa al principio y luego se vuelve sanguinolenta.
-Dolor abdominal intenso y vómitos: Acompañan a la diarrea y pueden ser muy fuertes.
-Fiebre baja o ausencia de fiebre.
-Malestar general y debilidad.
Estos síntomas iniciales suelen desaparecer en una semana. Sin embargo, en el 10-15% de los casos, la enfermedad progresa a una fase más grave, en la que la toxina de la bacteria comienza a afectar otros sistemas del cuerpo.
Los síntomas de esta fase, que suelen aparecer unos 7 días después del inicio de la diarrea, son los que realmente definen al síndrome.
- Palidez: Debido a la destrucción de los glóbulos rojos, lo que causa anemia.
- Disminución en la producción de orina: Un signo de que los riñones están dejando de funcionar.
- Fatiga extrema.
- Irritabilidad.
- Hinchazón en la cara, manos y pies: Por la retención de líquidos.
Ante la presencia de estos síntomas, especialmente en un niño, es vital buscar atención médica de emergencia.
El rol de la bromatología
La prevención es la mejor herramienta para combatir el SUH. La clave está en la higiene y el correcto manejo de los alimentos en casa.
Los especialistas en bromatología insisten en que la mayoría de los casos se podrían evitar con simples pero rigurosas prácticas:
-Cocción completa de la carne: Es la regla de oro. La bacteria E. coli muere a altas temperaturas. La carne, especialmente la picada, debe estar completamente cocida en su interior (sin partes rojas o rosadas). La temperatura interna debe alcanzar al menos los 71°C.
-Lavado de manos: Lavarse las manos con agua y jabón es fundamental antes de manipular alimentos, después de ir al baño, cambiar pañales y tocar animales.
-Higiene en la cocina: Utilizá tablas de cortar y utensilios diferentes para la carne cruda y para los alimentos que se consumen crudos (como frutas y verduras). Esto evita la contaminación cruzada, que es una de las principales vías de contagio.
-Lavado de frutas y verduras: Lavá todas las frutas y verduras bajo el chorro de agua, incluso aquellas que tienen cáscara. Si es posible, sumergilas en una solución de agua con unas gotas de lavandina apta para alimentos.
-Cuidado con los lácteos: Consumí siempre leche, yogur y quesos pasteurizados. Evitá productos caseros o de dudosa procedencia.
-Atención al agua: Utilizá agua potable para beber y cocinar. Si tenés dudas sobre la calidad, hervila antes de usarla.
-Evitar jugos no pasteurizados: Es especialmente importante evitar que los niños consuman jugos o sidras de frutas no pasteurizadas.
La Importancia de la concientización
“El Síndrome Urémico Hemolítico es una enfermedad endémica en la región, pero su incidencia se podría reducir drásticamente con educación y prevención. Los expertos coinciden en que la difusión de información precisa y la adopción de hábitos de higiene rigurosos en los hogares, las escuelas y los centros de salud son cruciales para proteger a los más vulnerables”, sugirió la especialista.
Si bien el SUH es una amenaza real, pero completamente evitable. No se trata de crear pánico, sino de generar conciencia. . Una simple práctica como asegurarse de que la carne esté bien cocida, lavarse las manos y evitar la contaminación cruzada puede ser la diferencia entre la salud y la enfermedad. En este caso, la información y la prevención son, sin duda, la mejor medicina.