Test de HPV, escudo contra el cáncer de cuello uterino

Test de HPV, escudo contra el cáncer de cuello uterino

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es el principal responsable del cáncer de cuello de útero, pero hoy la ciencia ofrece una herramienta de detección superior. A diferencia de las pruebas convencionales, el test de HPV permite identificar la presencia del virus años antes de que se produzca una lesión, permitiendo un tratamiento preventivo que salva miles de vidas.

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es el principal responsable del cáncer de cuello de útero, pero hoy la ciencia ofrece una herramienta de detección superior. A diferencia de las pruebas convencionales, el test de VPH permite identificar la presencia del virus años antes de que se produzca una lesión, permitiendo un tratamiento preventivo que salva miles de vidas.

Según precisó la ginecóloga Cinthia Pérez Bazán, médica ginecóloga “en el ámbito de la ginecología moderna, la medicina ha pasado de la detección de daños a la predicción de riesgos. Durante décadas, el Papanicolau (Pap) fue la herramienta estándar para buscar células anormales en el cuello del útero. Sin embargo, en 2026, el Test de VPH se ha consolidado como el aliado principal de la salud femenina por su capacidad de ir un paso adelante del cáncer”.

¿Qué es el HPV y cuál es su peligro?

 

“El Virus del Papiloma Humano es una familia de más de 200 tipos de virus. Es tan común que se estima que el 80% de las personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico lo elimina sin que la persona se entere. No obstante, existen los llamados tipos de alto riesgo (como el 16 y el 18), que si persisten en el organismo durante años, pueden alterar las células del cuello uterino y transformarlas en cáncer”.

Lo más complejo del VPH es su carácter silencioso. Durante la etapa de infección y las lesiones precancerosas, no suele presentar síntomas. Cuando aparecen señales como sangrado vaginal fuera del periodo, dolor durante las relaciones sexuales o flujo inusual, es posible que la enfermedad esté en una fase más avanzada. Por ello, la prevención es la única estrategia infalible.

¿En qué consiste el test?

Para la paciente, el test es prácticamente igual a un Papanicolau: se realiza mediante un examen pélvico donde el profesional utiliza un espéculo y un pequeño cepillo para tomar una muestra de células del cuello del útero. La diferencia fundamental reside en el análisis de laboratorio.

Mientras que el pap busca “células enfermas” (citología), el test de VPH busca el ADN del virus. Su importancia radica en que indica las probabilidades reales de desarrollar cáncer en el futuro:

  • Si el test es negativo: Significa que no hay virus de alto riesgo circulando. La seguridad que brinda es tan alta que, en muchos protocolos internacionales, permite espaciar los controles hasta cada 5 años.

  • Si el test es positivo: No significa que la paciente tenga cáncer. Significa que el virus está presente y que los médicos deben realizar estudios complementarios (como un pap o una colposcopía) para vigilar que ese virus no dañe las células.

Tratamientos y prevención primaria

Es fundamental aclarar que el VPH no tiene un tratamiento médico que lo “cure” o elimine con pastillas. El tratamiento se enfoca en las consecuencias del virus. Si se detectan lesiones precancerosas, existen procedimientos sencillos como la crioterapia (congelación de células), el láser o la conización (extirpación de un pequeño fragmento del cuello) que eliminan el tejido dañado antes de que se convierta en cáncer.

“Además de los controles, contamos con la vacuna contra el VPH, una herramienta clave que se aplica a niñas y niños (generalmente a los 11 años) para prevenir la infección por los tipos de virus más peligrosos antes del inicio de la vida sexual”.

La profesional estuvo en Cada Día mirá la nota

 

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