La historia de Martu conmueve y moviliza a las rescatistas de los Perros de la Plaza Independencia. Abandonada con apenas cuatro meses de vida en 2014, la perrita lleva trece años viviendo ininterrumpidamente en tránsito y hoy, en su vejez, enfrenta graves problemas de salud que requieren una cirugía compleja y costosa. En medio de una situación económica acuciante la organización que la cobija apela a la solidaridad de los mendocinos para darle calidad de vida.
La historia de Martu, lamentablemente, no es la única, pero quizás sirva para visibilizar la acuciante situación económica que atraviesan las organizaciones protectoras de animales de Mendoza, como la de los Perros de la Plaza Independencia desde hace más de una década.
Los rescatistas independientes atraviesan un panorama sumamente crítico, marcado por la suba constante de los costos de los alimentos, la atención veterinaria y los alquileres de tránsito. Lejos de mejorar, las donaciones han disminuido de forma preocupante, lo que ha generado deudas que ponen en riesgo la continuidad de la labor solidaria.
El caso testigo de Martu: una vida entera esperando un hogar
La historia de Martu refleja la crudeza del abandono. Fue rescatada en 2014 cuando apenas tenía cuatro meses de vida, luego de ser dejada a su suerte en la zona de la peatonal San Martín. Desde entonces, su vida transcurrió de hogar en hogar de tránsito. Tras pasar los últimos cinco años contenida por una familia provisoria, un trágico episodio en el que fue atacada por otros perros obligó a reubicarla de urgencia.
Hoy, con 13 años a cuestas, Martu se encuentra nuevamente en tránsito y enfrenta un delicado cuadro de salud: un tumor cerca de la cola ha crecido y, sumado a una severa infección bucal provocada por piezas dentarias podridas, los veterinarios determinaron que necesita de manera imperiosa una compleja cirugía de extracción dental e higiene general para evitar daños mayores en sus órganos.

Perros de la plaza: una red de rescate al límite
El caso de Martu se multiplica en una comunidad que actualmente alberga entre 30 y 40 perros rescatados, una cifra que fluctúa constantemente debido a las devoluciones imprevistas de adopciones o situaciones familiares complejas. Muchos de estos animales son adultos mayores, de tamaño grande, de pelaje negro (y aunque parezca mentira, por ser de ese color no los quieren) o bien padecen enfermedades crónicas como epilepsia, lo que dificulta enormemente que consigan una familia definitiva.
Gastos fijos y emergencias: La organización debe afrontar mes a mes la compra de medicación crónica —como los tratamientos para los tres perros epilépticos del refugio, que superan ampliamente los presupuestos habituales—, además de alimentos especiales y guarderías pagas.

Cómo ayudar: el pedido urgente a la comunidad
Ante la imposibilidad de recibir asistencia estatal, la red de rescate apela al compromiso de los vecinos mediante diversas vías de colaboración para evitar el colapso financiero y garantizar tratamientos dignos:
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Haciéndose socios: Aportando una cuota mensual voluntaria que permita contar con un ingreso constante.
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Donaciones económicas: A través de su alias de pago PERROS.PLAZA.PPIND.
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Ayuda material: Recolección de tapitas plásticas para reciclar, llaves en desuso, donaciones de alimentos balanceados y ofertas de hogares de tránsito o predios rurales.
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Emprendimientos y ferias: Compra de accesorios en los emprendimientos autogestionados del grupo y participación en ferias americanas.
Virginia, quien nos cuenta sobre todo lo referido a los Perros de la Plaza Independencia, pide la ayuda y colaboración de todos los mendocinos para que Martu y decenas de abuelitos rescatados puedan transitar su vejez con el amor, la salud y la dignidad que merecen.
Para contactarse con Perros de la Plaza Independencia podés comunicarte al 2616578322 .