Tortícolis: cuando el cuello dice “basta”

Tortícolis: cuando el cuello dice “basta”

Ese dolor punzante que te impide girar la cabeza no es solo mala suerte al dormir. Descubrí qué hay detrás del espasmo muscular más común, los mitos que debemos derribar y cómo recuperar la movilidad sin empeorar el cuadro.

Seguramente te ha pasado: te despertás, intentas apagar la alarma y notás que tu cuello se ha convertido en una columna de hormigón. Intentás mirar hacia un lado y el dolor te obliga a girar todo el torso como si fueras un robot. La tortícolis es una de las afecciones musculoesqueléticas más frecuentes y, aunque rara vez es grave, es capaz de arruinarte el día (o la semana) por completo.

-¿Qué es y qué está pasando realmente en tu cuello?

“Técnicamente, la tortícolis es una contracción muscular prolongada en la zona del cuello. El protagonista principal suele ser el músculo esternocleidomastoideo (ese que va desde detrás de la oreja hasta la clavícula) o el trapecio. Cuando estos músculos sufren un espasmo, se acortan y se endurecen, “tironeando” de las vértebras cervicales y dejando la cabeza inclinada o rotada hacia un lado. No es un capricho del cuerpo; es un mecanismo de defensa. El cerebro detecta una posible lesión o una sobrecarga y decide ‘congelar’ la zona para evitar un daño mayor”, apunta Pablo Valdivieso, kinesiólogo.

¿Qué lo causa? Una mala almohada incide?

Según contó Valdivieso “si bien dormir en una posición extraña es el sospechoso de siempre, las causas suelen ser un acumulado de factores:

-Estrés y tensión emocional: Los hombros y el cuello son el “depósito” preferido del estrés. La tensión acumulada durante el día puede disparar un espasmo nocturno.

-Posturas sostenidas (el síndrome del “cuello de texto”): Pasar horas mirando el celular o con la computadora a una altura incorrecta fatiga la musculatura hasta que esta colapsa.

-Movimientos bruscos o latigazos: Un giro repentino o un frenazo en el auto puede generar una contractura reactiva.

-Cambios bruscos de temperatura: Aquí entra el famoso ‘chiflete’ o aire frío, que genera una contracción refleja del músculo”.

Mitos y verdades: ¿El frío o el calor?

Existe mucha confusión sobre cómo tratar este dolor en casa. Vamos a derribar un par de ideas instaladas:

-“Me entró un aire”: El aire frío no entra al cuerpo, pero sí provoca que los vasos sanguíneos se contraigan y el músculo se tense para generar calor, lo que puede gatillar el dolor si ya había una contractura previa.

-“Tengo que sonar el cuello para que se acomode”: Error peligroso. Manipular bruscamente una zona que está en espasmo defensivo puede causar lesiones en los ligamentos o discos intervertebrales. La manipulación debe ser hecha por un profesional (kinesiólogo o quiropráctico).

-“Hielo para desinflamar”: En la mayoría de las tortícolis comunes, el problema es una falta de flujo sanguíneo por el espasmo. El calor seco suele ser mucho más efectivo para relajar la fibra muscular que el frío.

Tratamientos y consejos para volver a la normalidad

“Si ya estás ‘trabado’, el objetivo es convencer al músculo de que ya no hay peligro. Aquí algunos pasos clave:

  • Calor local: Una almohadilla térmica o una bolsa de semillas caliente durante 15$ o 20 minutos ayuda a que la sangre circule y el músculo se ablande.

  • Movilidad suave: No forzar el movimiento, pero tampoco quedarse totalmente rígido. Hacer micro-movimientos indoloros para avisarle al cerebro que puede soltar la tensión.

  • Analgésicos y relajantes: Bajo supervisión médica, los antiinflamatorios pueden ayudar a romper el círculo vicioso de “dolor-contracción-más dolor”.

  • Kinesiología: Un profesional puede realizar masajes descontracturantes o técnicas de punción seca que liberan el punto gatillo de forma inmediata.

Prevención: El secreto está en la ergonomía

“Para que no se repita, revisá tu puesto de trabajo (la pantalla debe estar a la altura de tus ojos) y, sobre todo, gestiona las pausas activas. Un minuto de estiramiento cada hora vale más que una sesión de masaje al mes. Al igual que al manejar, apoyar la cabeza adecuadamente. Todo incide y tenemos que prevenir con micro acciones”, concluyó el profesional.

El kinesiólogo estuvo en Cada Día, mirá la nota

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