Historias con marca: los 40 años de Knauer que transformó la ropa cómoda a una empresa con proyección nacional

Historias con marca: los 40 años de Knauer que transformó la ropa cómoda a una empresa con proyección nacional

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En el décimo episodio de Historias con Marca, Aníbal y Agostina Noli Knauer repasaron el camino de la empresa que nació en un garaje, creció con franquicias y hoy proyecta fortalecer la marca Mendoza, innovar en diseño y avanzar hacia el modelo de Empresa B sin perder su esencia familiar.

El décimo episodio de Historias con Marca cerró temporada con una historia atravesada por la resiliencia, el trabajo familiar y la apuesta a la industria local. Con la conducción de Elena Alonso, el ciclo recibió a Aníbal Noli Knauer y Agostina Noli Knauer, referentes de la empresa textil mendocina Knauer, que este año celebra 40 años de trayectoria.

Del garaje a las franquicias

La historia comenzó en 1986, en San Rafael. Sin experiencia previa en la industria y en un contexto económico adverso, Aníbal y su esposa decidieron producir ropa infantil en el garaje de la casa familiar. “Fue prueba y error, el aprendizaje más lento, pero el que mejor se aprende”, recordó.

La semilla, sin embargo, venía de antes: su madre tenía un negocio de venta de ropa y fue quien inculcó el vínculo con el rubro. De hecho, el nombre original de la marca —Knauer— es el apellido materno, de origen alemán.

Tras atravesar crisis económicas, incluida la del 2001, la familia se instaló en la Ciudad de Mendoza. Abrieron un pequeño local en calle Mitre, sin vidriera, apostando todo al boca en boca y a una propuesta clara: prendas de algodón de buena calidad y talles reales, mucho antes de que el tema se instalara en la agenda pública.

En 2006 comenzaron una nueva etapa y, a partir de 2016, con la incorporación del actual gerente Andrés García, iniciaron un proceso de expansión que los llevó a contar con 14 locales, entre propios y franquicias. Hoy la red suma 11 puntos de venta, tres propios y ocho franquiciados.

Una empresa familiar con diálogo

A lo largo de cuatro décadas, la empresa atravesó diversificaciones —gastronomía, capacitación, otras unidades de negocio—, pero siempre volvió al textil. “Probamos muchas cosas, pero el pilar fue este”, explicó Aníbal.

Para ambos, la clave fue el diálogo y la unidad familiar. “No es que no haya diferencias, pero trabajamos mucho la relación. La empresa es un medio”, sostuvo el fundador, quien remarcó que mantener una estructura liviana les permitió adaptarse con mayor rapidez a los cambios económicos.

Agostina, diseñadora de indumentaria formada en la Universidad de Mendoza, creció literalmente entre rollos de tela y máquinas de coser. Hoy lidera el área de diseño junto a un equipo integrado por su madre y su hermana, fotógrafa de la marca.

“El diseño parte de escuchar a las clientas y de entender qué podemos producir en Mendoza. Desde el inicio trabajamos con talles reales y seguimos esa línea”, explicó.

Producción local y mirada a futuro

Uno de los ejes centrales de la empresa es la fabricación local. La mayoría de las telas provienen de proveedores argentinos y la confección se realiza íntegramente en Mendoza. Además, desarrollaron líneas de ropa escolar, ropa de trabajo y productos derivados para reducir desperdicios, como accesorios y prendas para niños y mascotas.

En el plano estratégico, la familia apuesta a fortalecer la identidad local e impulsar la marca “Mendoza” como sello en el rubro textil. “La industria textil es de las que más mano de obra genera por capital invertido. No se puede hacer una remera sin personas detrás de la máquina”, subrayó Aníbal.

También proyectan avanzar hacia la certificación como Empresa B, con foco en el triple impacto: ambiental, social y económico. “Venimos trabajando hace años para reducir el impacto ambiental y aportar valor a la comunidad”, detalló Agostina.

Innovar en tiempos complejos

En un contexto de financiamiento restringido y alta presión impositiva, la empresa reconoce que la planificación financiera es clave. Inscripta como PyME, la firma busca acceder a líneas especiales y mantener orden en sus números para sostener el crecimiento.

Sin embargo, más allá de las dificultades coyunturales, ambos coinciden en que el desafío es permanente. “Si las condiciones permiten planificar, se puede crecer. Nuestro cliente no compra solo por precio”, afirmó Aníbal.

De cara a los próximos diez años, Agostina imagina una empresa sin limitaciones financieras, con mayor calidad de producto, proyección internacional y un fuerte compromiso comunitario. “Queremos seguir poniendo en valor la singularidad de nuestras clientas y que sean protagonistas”, expresó.

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