El Instituto Wolff pasó de ser un consultorio pionero en ecocardiografía a convertirse en un centro de referencia en cardiología y medicina del deporte. David y Sebastián Wolff repasaron su historia de crecimiento, innovación tecnológica y expansión internacional, con Mendoza como punto de partida.
El Instituto Wolff nació como un pequeño centro de ecocardiografía en Mendoza y, con el paso de los años, se transformó en un espacio de referencia en cardiología, medicina del deporte, investigación y formación médica. Detrás de ese crecimiento están los cardiólogos padre e hijo, David y Sebastián Wolff, quienes compartieron la historia del proyecto en el programa Historias con Marca, conducido por Elena Alonso en El Nueve Streams.
La historia comenzó a fines de los años 70, cuando David Wolff llegó a Mendoza desde Buenos Aires tras especializarse en cardiología. En aquellos años, introdujo una tecnología que prácticamente no existía en la provincia: la ecocardiografía cardíaca.
“Creo que fui el primero que trajo la ecocardiografía a Mendoza”, recordó David al hablar de los inicios de un instituto que, en ese momento, estaba enfocado exclusivamente en estudios de imagen cardíaca.
Un legado familiar con visión de futuro
Con el tiempo, el proyecto fue creciendo y sumó nuevas especialidades. La incorporación de Sebastián Wolff, también médico cardiólogo y especializado en cardiología del deporte, marcó un punto de inflexión para la institución.
Sebastián contó que crecer en una familia de médicos hizo que la medicina formara parte de la vida cotidiana desde siempre. “Cuando empecé a estudiar medicina ya sabía que quería ser cardiólogo”, explicó.
La llegada de una nueva generación implicó desafíos. Mientras David representaba la experiencia y una forma consolidada de trabajo, Sebastián impulsaba cambios, crecimiento e innovación.
“No fue fácil al principio”, admitieron ambos entre risas. Para ordenar esa transición recurrieron al asesoramiento empresarial de Rafael Kemelmajer, quien los ayudó a definir objetivos, roles y el rumbo del instituto.
“Él venía atropellando y quería llevarse todo por delante y yo no quería cambiar nada”, recordó David sobre los primeros años de trabajo conjunto.
Tecnología como diferencial
Uno de los pilares del crecimiento del Instituto Wolff fue la inversión permanente en tecnología médica de alta complejidad.
David recordó una de las primeras grandes apuestas económicas: a principios de los años 90 adquirió un ecógrafo de última generación valuado en 350 mil dólares, una cifra enorme para la época.
“Más que una inversión, fue una aventura”, reconoció.
Ese espíritu innovador sigue vigente. Actualmente, el instituto trabaja con tecnología de primer nivel y se convirtió en un centro de referencia de General Electric para imagen cardíaca, recibiendo médicos de distintas partes del país para conocer su metodología de trabajo.
Según explicaron, contar con equipamiento de última generación no sólo mejora la calidad diagnóstica, sino también la precisión, la seguridad médica y el seguimiento de cada paciente.
“Una ecografía cardíaca no es igual en todos lados”, sostuvo David al explicar que la calidad tecnológica influye directamente en la capacidad de detectar patologías de manera temprana.
Un equipo de 50 personas y expansión internacional
Lo que comenzó como un consultorio privado hoy reúne a cerca de 50 personas trabajando en la sede central ubicada en calle Federico Moreno, en Mendoza.
Además, el instituto cuenta con sucursales en Luján de Cuyo y un desembarco internacional en Uruguay, donde funciona el Instituto Uruguayo Argentino de Medicina del Deporte.
Sebastián adelantó que el objetivo es continuar expandiendo el modelo hacia otros países.
“Queremos ser referentes nacionales e internacionales en cardiología y medicina del deporte”, aseguró.
Actualmente, el centro también trabaja con deportistas de alto rendimiento, equipos profesionales y atletas de distintas disciplinas, tanto de Mendoza como del resto del país y del exterior.
Medicina, investigación y docencia
Uno de los rasgos distintivos del Instituto Wolff es la combinación entre atención médica, investigación científica y formación profesional.
El centro cuenta con un instituto de investigación clínica y farmacológica donde trabajan en estudios sobre nuevos tratamientos y desarrollos médicos.
Además, Sebastián participa activamente en espacios científicos internacionales y recientemente editó un libro especializado en imágenes cardíacas aplicadas a la cardiología del ejercicio, con autores referentes de distintos países.
El objetivo, explicaron, es consolidar a Mendoza como un polo de turismo médico y científico.
“Tenemos grandes líderes médicos en Mendoza. Hay gente que viene de otros países a atenderse acá”, señaló Sebastián.
Inteligencia artificial aplicada a la medicina
La incorporación de inteligencia artificial también ocupa un lugar central en el presente y el futuro del instituto.
Según detallaron, actualmente ya utilizan sistemas de IA en ecocardiografía para agilizar informes médicos, reducir márgenes de error y analizar imágenes cardíacas a distancia.
Pero el avance no se limita al diagnóstico. En el Instituto Wolff cada área debe presentar semestralmente un plan de automatización de procesos.
“Hoy la inteligencia artificial es una necesidad”, afirmó Sebastián.
El valor del equipo humano
A pesar del crecimiento, ambos coinciden en que el verdadero diferencial del instituto sigue siendo el capital humano.
“El secreto es el equipo”, resumieron durante la entrevista.
Médicos, investigadores, administrativos y profesionales de distintas áreas forman parte de un modelo que apuesta tanto a la excelencia médica como a la experiencia del paciente, permitiendo realizar estudios integrales en un solo lugar y con historia clínica digitalizada.
Una empresa construida con pasión
Al cierre de la entrevista, padre e hijo compartieron un mensaje para quienes emprenden en Mendoza.
David fue contundente: “Hay que hacer algo que te guste mucho y hacerlo con pasión”.
Por su parte, Sebastián destacó la importancia de animarse a emprender, asumir errores como parte del aprendizaje y rodearse de personas que aporten energía y visión positiva.
La historia del Instituto Wolff muestra cómo un proyecto médico nacido hace más de cuatro décadas logró trascender el consultorio tradicional para convertirse en una empresa de salud con impacto regional, apoyada en tecnología, investigación y una visión de crecimiento que busca posicionar a Mendoza también como referente en medicina.