Verónica Macías, la esposa de Cacho Garay rompió el silencio: “Son treces años de una tortura absoluta por la que me callé”

Verónica Macías, la esposa de Cacho Garay rompió el silencio: “Son treces años de una tortura absoluta por la que me callé”

Luego de que el humorista mendocino fuera liberado, su ex esposa decidió hablar y contar por qué realizo la denuncia por violencia de género.

Verónica Macías es la esposa de Cacho Garay, quien en los últimos días denuncio al comediante mendocino por violencia de género. Luego de que Garay fuera detenido y liberado, la mujer decidió romper el silencio y contó el porqué decidió elevar la denuncia.

El humorista mendocino pago nada menos que 1 millón de pesos para recuperar su libertad luego de ser trasladado a la en la Comisaria 11 de Luján de Cuyo. Sin embargo, la justicia le impuso una perimetral respecto a su ex pareja.

En horas de esta tarde, el hombre quedó en libertad, luego de firmar los papeles correspondientes y pagar la cifra que decretaba la fianza. Sin embargo, le restó importancia a la denuncia que realizó su ex pareja por violencia de género.

Estoy tranquilo y con la frente en alto”, se defendió el mendocino, en la puerta de la comisaría 11 de Luján de cuyo, donde estuvo detenido y explicó que las armas que tenía en su vivienda eran antiguas y que desconocía que las dos escopetas que poseía funcionaban.

En horas de la tarde y luego de declarar que se encontraba en un refugio de mujeres, Verónica Macías, habló con Florencia de la V y contó los hechos que sufrió “Son trece años de una tortura por la que me callé”.

Estoy recién cayendo en esta realidad que me pasa cuando llegué a ese refugio en el que me asistieron diferentes profesionales. Todos se puede probar, soy una persona abusada. Me hicieron muchas pericias y se comprobó lo que digo”, apuntó sobre lo que en los últimos días ha circulado respecto al caso.

Durante su relato, la mujer contó que toda la relación que tuvo con Cacho Garay la vivió con miedo “Me amenazaba con armas y verbalmente”, señaló y agregó que la privaba de su libertad.

Yo había naturalizado un montón de cosas que me hacía este hombre y cuando intentaba escaparme, él me decía que me iba a matar con armas, con golpes, con insultos. Diciéndome que conocía a un montón de personas y que nadie me iba a creer”, expresó al borde las lágrimas.

Él me obligaba a tener relaciones con otras personas, con mujeres, con mujeres como que lo apañan a él. Una se llama Sandra, otra se llama Norma. Son personas que viven de él”, denunció públicamente y se quebró ante la situación que vive. “Hoy me siento sucia, que no tengo futuro”.

 

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