La alerta surgió luego de que un control detectara valores elevados de una sustancia considerada peligrosa en un juguete que circula en el mercado. Expertos pidieron revisar etiquetas y comprar únicamente productos que hayan pasado los controles correspondientes.
Un juguete de moda entre los niños generó preocupación luego de que los análisis detectaran la presencia de benceno por encima de los valores permitidos. Se trata del Squeezy Dumplings o Squishy Dumpling, un producto antiestrés con forma de empanadilla asiática que comenzó a circular en distintos mercados y que fue retirado en algunos países tras advertencias por seguridad química.
Según los controles realizados sobre este producto, se encontraron concentraciones elevadas de esta sustancia en la capa exterior del juguete. La situación encendió las alarmas debido a que el benceno está clasificado como un compuesto con potencial cancerígeno.
El toxicólogo Sergio Zaraco explicó cuáles pueden ser las consecuencias de la exposición y remarcó la importancia de que los consumidores no compren productos sin verificar previamente si cuentan con los controles correspondientes.
“Cuando se hacen los controles que tendría que haber tenido este juguete, encuentran que tiene cinco veces el valor máximo permitido de este hidrocarburo aromático, que es el benceno”, explicó el especialista.
Zaraco señaló que uno de los principales riesgos del benceno está relacionado con su impacto sobre la producción de células sanguíneas. “Usa los elementos formes de la sangre, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, afecta este hidrocarburo frenando la producción”, explicó.
De acuerdo con el especialista, esta alteración puede derivar en distintos cuadros de salud: “Esto puede llevar a cuadros de anemia o cuadros de leucopenia, disminución de los glóbulos blancos, o plaquetopenia, disminución de las plaquetas”.
El toxicólogo explicó que este tipo de sustancias suelen ser controladas en ámbitos laborales donde los trabajadores tienen exposición a derivados del petróleo. Sin embargo, advirtió que en este caso el riesgo toma otra dimensión porque el público involucrado son niños. “Estamos hablando de personas muy sensibles, como son los niños, y aparte que esto lo están manipulando, se lo están llevando a la boca, que aumenta mucho el riesgo”, sostuvo.
Ante la llegada de cada vez más productos importados al mercado, Zaraco destacó que los consumidores deben prestar atención a la información que aparece en los envases. “Hoy que está abierta la importación, que eso es bueno en cuanto al mercado, pero ahí tenemos que chequear con nuestro propio criterio si estos organismos en su etiqueta nos están informando que han pasado por los controles que exigen los organismos de control”, indicó.
El especialista recomendó observar si los productos cuentan con las identificaciones y certificaciones correspondientes antes de entregarlos a los niños. “Hay que observar en el etiquetado si tiene una S que vemos que indica que ha sido evaluada por la Secretaría de Comercio, si está con las normas SIGRA”, explicó.
Según explicó, actualmente los consumidores deben verificar que este tipo de productos cumplan con las normas de seguridad establecidas. “Tenemos que ver que tengan estos controles del Ministerio de Salud de la Nación, las normas SIGRA, que garantizan que no les estamos dando algo con riesgo tóxico a nuestros niños”, afirmó.
Para finalizar, el toxicólogo insistió en que la seguridad de los productos también depende de la decisión de compra de las familias. “Tenemos que tomarnos el trabajo de no ir con una fe ciega, sino ver y leer la etiqueta que nos dice que ya ha tenido los controles de calidad”, recomendó.