El director de la Escuela N.° 1-591 Luis María Drago, de San Martín, fue seleccionado entre más de 200 postulaciones de todo el país por su trabajo para transformar la realidad de una comunidad rural que lo llevaron a convertirse en uno de los tres finalistas de un premio que reconoce a directores en todo el país.
Todos los días recorre más de 100 kilómetros desde Maipú hasta una escuela rural de San Martín para acompañar a 69 alumnos y sus familias. Ahora, Ariel Bizzotto fue elegido entre más de 200 postulaciones de todo el país y se convirtió en uno de los tres finalistas de un premio nacional que reconoce a directores que transforman sus comunidades.
Ariel Bizzotto, director de la Escuela N.° 1-591 Luis María Drago, de la zona rural de Colonia Gómez, San Martín, fue elegido como uno de los tres finalistas de la primera edición de “Directores que Transforman – Premio Santander al Liderazgo Escolar”.
La iniciativa es impulsada por Santander Argentina, con el acompañamiento de Fundación Varkey, y busca reconocer experiencias de liderazgo que generan transformaciones dentro y fuera de las escuelas.
Bizzotto quedó seleccionado junto a Jimena Pi, directora del Centro de Formación Integral Lucero, de San Isidro, Buenos Aires, y Sebastián Patricio Liaudat, director del nivel secundario del Instituto San José, de Baradero. Los tres fueron elegidos entre más de 200 postulaciones y nominaciones de directivos de distintas provincias.
La convocatoria se realizó entre abril y junio, mientras que durante julio y agosto se llevó adelante la evaluación de los proyectos. Los nombres de los finalistas se conocieron este lunes 28 de septiembre, Día del Director.

Ariel Bizzotto recorre más de 100 kilómetros para llegar a la escuela
Bizzotto vive en Maipú y todos los días debe trasladarse hasta la zona rural de San Martín para llegar a la Escuela Luis María Drago. La institución cuenta con 69 alumnos, muchos de ellos provenientes de puestos rurales y fincas de la zona. Según contó el director, conoce de cerca las dificultades que atraviesan las familias de la comunidad.
Uno de los principales problemas es el acceso al agua. Algunas familias deben pagar un camión para abastecerse y, posteriormente, reciben nuevas entregas de manera gratuita. “Hay que conocer la historia de cada uno de los padres, de las familias de acá de la comunidad y entenderlos”, explicó Bizzotto.
El director también señaló que algunas ausencias escolares no están relacionadas con una falta de interés de los estudiantes, sino con las condiciones en las que viven sus familias. “A veces los chicos no vienen porque no quieren a la escuela, sino porque quizás no han tenido agua para lavar su ropa”, relató.
El hallazgo de una víbora que impulsó la creación de un centro de salud
Uno de los proyectos que marcó la gestión de Bizzotto surgió a partir de una situación ocurrida dentro de la propia escuela. Mientras estaba en el patio con un grupo de alumnos, encontraron una víbora. Los estudiantes le advirtieron que, ante una mordedura, la persona afectada debía recibir atención médica rápidamente.
La situación llevó al director a poner el foco en una problemática de la comunidad: la distancia hasta los centros de salud. “Acá no tenemos centro de salud”, recordó Bizzotto. El establecimiento sanitario más cercano se encuentra a más de 10 kilómetros, mientras que el Hospital Perrupato está a unos 28 o 29 kilómetros de la zona, según explicó.
A partir de esa situación comenzó a gestionar la construcción de un espacio sanitario para los vecinos. El proyecto finalmente permitió concretar el Centro de Salud 209 Elías Yamin, ubicado en Colonia Gómez.
Hidroponía y estrategias para mejorar la asistencia escolar
El trabajo de Bizzotto también incluyó proyectos vinculados directamente con la educación y la producción. Uno de ellos fue la implementación de un proyecto de cultivo hidropónico de hortalizas, desarrollado con el acompañamiento del INTA.
La escuela también impulsó estrategias para incentivar la asistencia de los alumnos, entre ellas premios por asistencia perfecta. Según la información difundida por la organización del premio, estas iniciativas permitieron mejorar la asistencia escolar entre un 60% y un 70%.
Además, la institución logró avanzar hasta la instancia nacional de las Ferias de Ciencias. Entre otras acciones, Bizzotto gestionó el cierre perimetral de la escuela, la creación de una cooperadora, subsidios municipales y donaciones de ropa y calzado para los estudiantes.

El director explicó que su trabajo en la escuela está estrechamente relacionado con el conocimiento cotidiano de las necesidades de las familias. “Yo conozco a toda la comunidad, recorro día a día sus problemáticas”, sostuvo.
Para Bizzotto, su función excede la tarea estrictamente pedagógica y requiere acompañar las diferentes situaciones que atraviesan los estudiantes y sus familias. “Desde que tomé acá yo estoy dejando todo y lo voy a dejar todo por la comunidad porque gracias a ello yo estoy acá”, expresó.
El director también contó que se enteró de su postulación cuando recibió una llamada. Quien decidió postularlo fue Graciela Musso, su maestra de séptimo grado, quien luego fue su compañera de trabajo y llegó a desempeñarse como supervisora. “Ella sabe cómo uno lleva día a día la comunidad, el trabajo que conlleva todo esto”, contó Bizzotto.
Cuándo se conocerá al ganador del premio
El ganador de “Directores que Transforman – Premio Santander al Liderazgo Escolar” se conocerá el 17 de noviembre. El director que resulte elegido recibirá 5 millones de pesos, que deberán ser destinados a un proyecto de mejora de la escuela.
Para Bizzotto, haber quedado entre los tres finalistas ya representa un reconocimiento al trabajo que lleva adelante junto a toda la comunidad educativa de la Escuela Luis María Drago.