Así se vive en primera persona un rescate en un sismo: el simulador que pone a prueba a los rescatistas en Mendoza

Así se vive en primera persona un rescate en un sismo: el simulador que pone a prueba a los rescatistas en Mendoza

Mendoza

En Los Barriales, Junín, funciona el simulador Perla Negra, un espacio de entrenamiento que recrea las condiciones extremas de un rescate tras un sismo. Tiene tres niveles de dificultad y permite capacitar tanto a profesionales de la emergencia como a civiles.

Avanzar a oscuras, atravesar espacios confinados y encontrar una salida mientras el entorno dificulta cada movimiento. Así es parte de la experiencia que propone el simulador Perla Negra, un centro de entrenamiento ubicado en Los Barriales, Junín, donde los rescatistas practican cómo actuar ante escenarios de emergencia que pueden presentarse después de un terremoto o sismo.

La experiencia permite conocer desde adentro las dificultades que enfrentan los equipos de búsqueda y rescate cuando deben ingresar a estructuras dañadas, desplazarse sin visibilidad y trabajar en condiciones que ponen a prueba tanto la preparación física como la capacidad de resolver situaciones complejas.

Este fin de semana, personal de búsqueda y rescate del Ejército Argentino se capacitará en el lugar para perfeccionar sus técnicas y fortalecer su preparación ante posibles derrumbes y otras emergencias.

Perla Negra: cómo es el simulador de rescate en Junín

El centro de entrenamiento cuenta con tres niveles de dificultad, diseñados para que quienes ingresan se familiaricen progresivamente con las condiciones de un rescate.

El primer nivel está destinado a la ambientación y al reconocimiento del espacio. Allí, el rescatista comienza a identificar el entorno y a desplazarse dentro de una estructura que simula condiciones de emergencia.

En el segundo nivel, el confinamiento es más profundo y la exigencia aumenta: la persona debe demostrar que puede resolver la situación y encontrar por sus propios medios la salida.

El tercer nivel presenta un desafío todavía mayor. A la dificultad del espacio se suman condiciones de temperatura y la necesidad de localizar y retirar a una víctima del interior del simulador. La progresión busca que los participantes desarrollen habilidades para actuar en escenarios cada vez más complejos, en los que cada movimiento y cada decisión pueden resultar determinantes.

Sin visibilidad, con humo y dificultades para comunicarse

Durante el entrenamiento, los rescatistas ingresan en binomios, es decir, en equipos de dos personas, y deben recorrer el simulador con el equipamiento que utilizarían durante una intervención real.

Entre los elementos se encuentran los equipos de aire comprimido y las máscaras correspondientes, necesarios para trabajar en ambientes que recrean condiciones adversas.

Pero el desafío no termina en el desplazamiento. Dentro del simulador también se incorporan humo, música y sonidos que recrean una tormenta eléctrica, factores que dificultan la comunicación entre los integrantes del equipo.

En esas condiciones, los rescatistas deben avanzar con cuidado, evaluar los espacios disponibles y reconocer cuáles ofrecen mayor seguridad para continuar el recorrido.

Una de las particularidades del ejercicio es que permite experimentar en primera persona las dificultades que enfrenta un brigadista durante una intervención. La sensación de encierro, la falta de visibilidad y las limitaciones para comunicarse muestran por qué la preparación resulta indispensable.

Además, el trabajo no consiste solamente en ingresar y avanzar. Cuando se localiza a una víctima, el equipo debe realizar el recorrido de regreso, muchas veces con una carga adicional, lo que aumenta la complejidad de la maniobra.

Cada herramienta y cada integrante cumplen un papel dentro de la operación. La coordinación, el uso adecuado del equipamiento y la capacidad para resolver imprevistos forman parte de una preparación que busca reducir los riesgos durante una emergencia.

Aunque el simulador recrea situaciones vinculadas con sismos y derrumbes, las destrezas que se practican también pueden ser útiles en otros escenarios que requieren operaciones de búsqueda y rescate complejas.

Un espacio de capacitación para profesionales y civiles

El proyecto nació de la iniciativa de personas vinculadas con el trabajo de los bomberos, con el objetivo de ofrecer un espacio de entrenamiento también a quienes no cuentan con preparación específica para desenvolverse en ambientes confinados.

La propuesta contempla tanto a profesionales que intervienen habitualmente en emergencias como a civiles que necesitan familiarizarse con este tipo de situaciones.

La intención es ampliar las posibilidades de capacitación y brindar herramientas para comprender los riesgos que pueden aparecer durante una emergencia, especialmente cuando las condiciones del entorno dificultan el desplazamiento o la comunicación.

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