El precio del pollo volvió a aumentar más de un 20% en 2026 y ya impacta en las carnicerías, aunque sigue siendo una alternativa más económica frente a la carne vacuna.
El precio del pollo volvió a subir en lo que va de 2026 y acumula un incremento cercano al 20%, con alzas que en algunos casos superan el 21% en las últimas semanas. El impacto ya se siente en las góndolas y carnicerías, aunque comerciantes aseguran que el consumo se mantiene porque sigue siendo más accesible que la carne vacuna.
El pollo, uno de los alimentos más consumidos por los argentinos, registró un fuerte ajuste desde la segunda semana de enero. Según explicaron vendedores del rubro, el incremento reciente osciló entre el 19% y el 21%, dependiendo del proveedor.
Uno de los cortes más elegidos, el kilo de pata muslo, pasó de costar entre $3.400 y $3.500 a ubicarse actualmente en torno a los $7.500. En tanto, el kilo de suprema trepó de $6.000 o $6.500 a aproximadamente $11.000, prácticamente duplicando su valor en pocas semanas. El último ajuste se aplicó hace apenas unos días, lo que generó sorpresa entre los clientes habituales.
Por qué subió el pollo
Desde el sector explicaron que el aumento está vinculado, en parte, a las altas temperaturas registradas durante enero. “Con el calor el pollo come menos y no alcanza el peso esperado, entonces baja la oferta”, señalaron comerciantes. Esta situación impactó directamente en el costo mayorista y, en consecuencia, en el precio final al consumidor.
A esto se suma el contexto inflacionario general y la actualización constante de costos en toda la cadena de producción y distribución.
A pesar de la suba, el consumo de pollo continúa siendo sostenido. La razón principal es la amplia brecha que existe con la carne vacuna. Según detallan en carnicerías, hoy por el precio de un kilo de asado se pueden comprar entre tres y cuatro kilos de pollo.
Sin embargo, reconocen que el aumento generó un leve freno en las ventas. “La gente pregunta el precio y a veces decide llevar menos cantidad o directamente no comprar”, indicaron desde el sector.
En la comparación directa, el kilo de suprema frente al kilo de carne para milanesa, como la cuadrada, mantiene una diferencia cercana a los $4.000, lo que todavía posiciona al pollo como una alternativa más económica dentro de la canasta básica.
En un escenario donde la carne vacuna mantiene valores elevados, muchos hogares optan por reemplazar parte del consumo por pollo o cerdo. Aunque el reciente aumento impacta en el bolsillo, el pollo continúa siendo una de las proteínas más elegidas por su relación precio-calidad.