Santuario natural en el sur mendocino, la Laguna de Llancanelo protege más de 150 especies de aves y fue declarada Sitio Ramsar por su valor internacional. Ubicada en Malargüe, es un humedal clave para la conservación en la región árida de Cuyo.
En el corazón del sur mendocino, la Laguna de Llancanelo se presenta como uno de los destinos más fascinantes para quienes buscan vacaciones diferentes, lejos de los circuitos turísticos tradicionales. Este humedal, ubicado en el departamento de Malargüe, es considerado un santuario de biodiversidad y un sitio Ramsar de importancia internacional.
La laguna es reconocida por su riqueza en fauna, especialmente por el avistaje de aves. Durante la temporada habilitada, que va de noviembre a abril, se pueden observar más de 150 especies, entre ellas flamencos australes, cisnes de cuello negro, garzas y patos silvestres. Este espectáculo natural convierte a Llancanelo en un lugar único para fotógrafos, investigadores y amantes de la naturaleza.
El acceso está regulado por la Dirección de Áreas Naturales Protegidas de Mendoza. El valor de la entrada general es de $4.700, mientras que jubilados, estudiantes, menores de 12 años, personas con discapacidad y excombatientes ingresan sin costo. Los residentes de Malargüe cuentan con un descuento del 50%. Para ingresar es obligatorio contar con un guía habilitado, requisito que asegura la conservación del área y la seguridad de los visitantes.
La distancia desde la ciudad de Mendoza es de aproximadamente 385 kilómetros. Desde Malargüe, el trayecto es más corto: unos 75 kilómetros por Ruta 186. El camino incluye tramos de ripio, por lo que se recomienda ingresar con vehículos altos o 4×4, especialmente si se quiere recorrer el circuito completo.
Quienes planeen pasar el día deben llevar agua, protector solar, sombrero, calzado cómodo y ropa liviana. El clima de la zona es seco y las temperaturas pueden ser elevadas en verano. Además, binoculares y cámaras fotográficas son aliados indispensables para aprovechar al máximo el avistaje de aves.
Respecto a la estadía, la reserva permite pernoctar en áreas autorizadas de acampe, como la seccional El Sauce, con horarios de ingreso y salida regulados. Esta opción brinda la posibilidad de disfrutar del amanecer y atardecer en el humedal, momentos en los que la actividad de las aves es más intensa y el paisaje se vuelve aún más imponente.
Visitar la Laguna de Llancanelo es mucho más que una excursión: es una experiencia de conexión con la naturaleza y un recordatorio del valor de los humedales en regiones áridas como Cuyo. Por su riqueza ecológica, su accesibilidad y la posibilidad de vivir un turismo responsable, este paraíso natural se convierte en una parada imprescindible para quienes eligen Mendoza como destino de verano.